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Kiteworld – Il mondo degli aquiloni

Le sentinelle – un corpo di esploratori che sorveglia le Badlands dai pericoli di una razza di mostri – si muovono su perfezionatissimi alianti che sono in realtà aerei ecologici. I mostri sarebbero mutanti o “semplici allucinazioni”, non creature venute dall’inferno come vuole la leggenda. La razza umana, sopravvissuta a un olocausto spaventoso, si è organizzata ancora una volta in rigide caste e culti. Da chi può venire la speranza, in queste Terre malvagie? Da chi ha la vista lunga e, volando sugli “aquiloni”, riesce a vedere oltre i ristretti confini di un mondo martirizzato. Nel capolavoro di Keith Roberts, torna il pericoloso futuro di un pianeta deciso a difendersi per ricominciare a vivere. **
### Sinossi
Le sentinelle – un corpo di esploratori che sorveglia le Badlands dai pericoli di una razza di mostri – si muovono su perfezionatissimi alianti che sono in realtà aerei ecologici. I mostri sarebbero mutanti o “semplici allucinazioni”, non creature venute dall’inferno come vuole la leggenda. La razza umana, sopravvissuta a un olocausto spaventoso, si è organizzata ancora una volta in rigide caste e culti. Da chi può venire la speranza, in queste Terre malvagie? Da chi ha la vista lunga e, volando sugli “aquiloni”, riesce a vedere oltre i ristretti confini di un mondo martirizzato. Nel capolavoro di Keith Roberts, torna il pericoloso futuro di un pianeta deciso a difendersi per ricominciare a vivere.

Le sentinelle – un corpo di esploratori che sorveglia le Badlands dai pericoli di una razza di mostri – si muovono su perfezionatissimi alianti che sono in realtà aerei ecologici. I mostri sarebbero mutanti o “semplici allucinazioni”, non creature venute dall’inferno come vuole la leggenda. La razza umana, sopravvissuta a un olocausto spaventoso, si è organizzata ancora una volta in rigide caste e culti. Da chi può venire la speranza, in queste Terre malvagie? Da chi ha la vista lunga e, volando sugli “aquiloni”, riesce a vedere oltre i ristretti confini di un mondo martirizzato. Nel capolavoro di Keith Roberts, torna il pericoloso futuro di un pianeta deciso a difendersi per ricominciare a vivere. **
### Sinossi
Le sentinelle – un corpo di esploratori che sorveglia le Badlands dai pericoli di una razza di mostri – si muovono su perfezionatissimi alianti che sono in realtà aerei ecologici. I mostri sarebbero mutanti o “semplici allucinazioni”, non creature venute dall’inferno come vuole la leggenda. La razza umana, sopravvissuta a un olocausto spaventoso, si è organizzata ancora una volta in rigide caste e culti. Da chi può venire la speranza, in queste Terre malvagie? Da chi ha la vista lunga e, volando sugli “aquiloni”, riesce a vedere oltre i ristretti confini di un mondo martirizzato. Nel capolavoro di Keith Roberts, torna il pericoloso futuro di un pianeta deciso a difendersi per ricominciare a vivere.

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Survol

Depuis des décennies, le Territoire est cerné par les terres maudites, les démons et les bouffées de leur haleine empoisonnée qui apporte la maladie et la mort.
Les Servols assurent surveillance et protection. Ils emmènent au bout de leur câble jusqu’à plus d’un kilomètre de hauteur des Guetteurs, gardiens farouches du Territoire. Les Servols sont des cerfs-volants géants.
Au fil du temps, les démons, pauvres diables mutants, ont disparu, les nuages ont perdu leur radioactivité et l’herbe repousse sur les terres brûlées.
Le Territoire va devoir s’habituer à un nouveau danger : son ouverture.
Rand, un des Guetteurs, Tan, la petite fille perdue et cent autres héros dansent, dans cet univers d’après la bombe, l’étrange ballet des convenances et des déviances.
Anthony Burgess avait salué Pavane comme l’un des meilleurs romans contemporains. Survol, par sa force et son étrangeté, accroît encore la réputation de Keith Roberts et renouvelle entièrement un des thèmes classiques de la science-fiction.

Depuis des décennies, le Territoire est cerné par les terres maudites, les démons et les bouffées de leur haleine empoisonnée qui apporte la maladie et la mort.
Les Servols assurent surveillance et protection. Ils emmènent au bout de leur câble jusqu’à plus d’un kilomètre de hauteur des Guetteurs, gardiens farouches du Territoire. Les Servols sont des cerfs-volants géants.
Au fil du temps, les démons, pauvres diables mutants, ont disparu, les nuages ont perdu leur radioactivité et l’herbe repousse sur les terres brûlées.
Le Territoire va devoir s’habituer à un nouveau danger : son ouverture.
Rand, un des Guetteurs, Tan, la petite fille perdue et cent autres héros dansent, dans cet univers d’après la bombe, l’étrange ballet des convenances et des déviances.
Anthony Burgess avait salué Pavane comme l’un des meilleurs romans contemporains. Survol, par sa force et son étrangeté, accroît encore la réputation de Keith Roberts et renouvelle entièrement un des thèmes classiques de la science-fiction.

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Pavana

En 1588, la reina Isabel de Inglaterra es asesinada. El caos civil subsiguiente permite a la Armada Invencible triunfar y hacerse con el control del país. Aprovechando la potencia de Inglaterra, el movimiento protestante en Europa es aplastado y el Catolicismo se impone. En el siglo veinte, no se ha producido la revolución industrial, las locomotoras de vapor recorren la tierra, las comunicaciones se realizan por medio de un complejo sistema de semáforos y la Iglesia Católica domina el mundo (Inquisición incluida).
`Pavana` es posiblemente la mejor ucronía jamás escrita (sin resistirme a añadir que posiblemente `Bring the Jubilee`, de Ward Moore, ocupe el segundo puesto). Por medio de una serie de viñetas, siete, ilustra un mundo de 1966 que no fue, pero que quizá hubiese podido ser. Las historias pueden leerse casi independientemente, al ilustrar momentos de la vida en ese mundo controlado por la iglesia. Pero la narración adquiere toda su fuerza por la yuxtaposición de tramas, personajes y hechos.
El lenguaje es lento y preciso, y Keith Roberts (recientemente fallecido) se toma el tiempo necesario para describir el mundo que ha conjurado. El ritmo lento no sólo hace honor al título de la obra, sino que también le sirve para establecer el carácter de un mundo a punto de cambiar. El viejo orden está desapareciendo, como desapareció un orden aún más antiguo con la llegada de la Iglesia, y uno nuevo está a punto de nacer.
Una cierta visión mágica imbuye todo el libro. No sólo porque el ritmo narrativo, esa cuidada descripción de tradiciones y órdenes sociales, ayuda a dibujar formas en la noche, sino porque la narración está imbuida de un cierto fatalismo. Ocasionalmente, los personajes sienten que no son dueños de su propio destino, que hay una historia sobre la historia que les controla y fuerza, incluso el destino de una Iglesia que parece controlarlo todo.
La última parte del libro, `Coda`, unifica y redefine las narraciones anteriores. Introduce una nota final de ambigüedad y aparentemente justifica algunos hechos que el lector podría juzgar horribles o injustos. Es su tarea final lo que la narración significa y aceptar o rechazar.
La ucronía, la descripción de épocas que nunca fueron, es un género con sus trampas y problemas. El más importante sea posiblemente la verosimilitud. Si los cambios históricos introducidos no se justifican o parecen imposibles, la narración se desmorona. Keith Roberts elude esos peligros centrándose menos en los hechos históricos en sí que en los personajes y el mundo. Da la impresión de haber deseado escribir más una parábola o una metáfora que una ucronía. En el proceso escribió una obra maestra.

En 1588, la reina Isabel de Inglaterra es asesinada. El caos civil subsiguiente permite a la Armada Invencible triunfar y hacerse con el control del país. Aprovechando la potencia de Inglaterra, el movimiento protestante en Europa es aplastado y el Catolicismo se impone. En el siglo veinte, no se ha producido la revolución industrial, las locomotoras de vapor recorren la tierra, las comunicaciones se realizan por medio de un complejo sistema de semáforos y la Iglesia Católica domina el mundo (Inquisición incluida).
`Pavana` es posiblemente la mejor ucronía jamás escrita (sin resistirme a añadir que posiblemente `Bring the Jubilee`, de Ward Moore, ocupe el segundo puesto). Por medio de una serie de viñetas, siete, ilustra un mundo de 1966 que no fue, pero que quizá hubiese podido ser. Las historias pueden leerse casi independientemente, al ilustrar momentos de la vida en ese mundo controlado por la iglesia. Pero la narración adquiere toda su fuerza por la yuxtaposición de tramas, personajes y hechos.
El lenguaje es lento y preciso, y Keith Roberts (recientemente fallecido) se toma el tiempo necesario para describir el mundo que ha conjurado. El ritmo lento no sólo hace honor al título de la obra, sino que también le sirve para establecer el carácter de un mundo a punto de cambiar. El viejo orden está desapareciendo, como desapareció un orden aún más antiguo con la llegada de la Iglesia, y uno nuevo está a punto de nacer.
Una cierta visión mágica imbuye todo el libro. No sólo porque el ritmo narrativo, esa cuidada descripción de tradiciones y órdenes sociales, ayuda a dibujar formas en la noche, sino porque la narración está imbuida de un cierto fatalismo. Ocasionalmente, los personajes sienten que no son dueños de su propio destino, que hay una historia sobre la historia que les controla y fuerza, incluso el destino de una Iglesia que parece controlarlo todo.
La última parte del libro, `Coda`, unifica y redefine las narraciones anteriores. Introduce una nota final de ambigüedad y aparentemente justifica algunos hechos que el lector podría juzgar horribles o injustos. Es su tarea final lo que la narración significa y aceptar o rechazar.
La ucronía, la descripción de épocas que nunca fueron, es un género con sus trampas y problemas. El más importante sea posiblemente la verosimilitud. Si los cambios históricos introducidos no se justifican o parecen imposibles, la narración se desmorona. Keith Roberts elude esos peligros centrándose menos en los hechos históricos en sí que en los personajes y el mundo. Da la impresión de haber deseado escribir más una parábola o una metáfora que una ucronía. En el proceso escribió una obra maestra.

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IL MONDO DEGLI AQUILONI

La catastrofe nucleare ha sconvolto il mondo? La vita continua… La vecchia civiltà è scomparsa lasciando solo macerie e ricordi? La vita continua… Poco oltre i limiti della città si stende un deserto popolato di demoni? La vita continua… Ma perche continui, e perché i mostri dell’esterno siano tenuti a bada, la Chiesa Variante ordina che i confini della comunità vengano sorvegliati strettamente da uno speciale corpo di aeronauti, i Piloti degli Aquiloni, che hanno il compito di pattugliare il mondo e di fare rapporto sui mille pericoli che possono nascondersi là fuori. La parola d’ordine: coraggio; il segreto per continuare a far carriera: ortodossia. Nel Mondo degli Aquiloni il concetto di superstizione non esiste, e se vi dicono che il diavolo è là fuori, non vi resta che uscire e andarlo a stanare.
Copertina di Vicente Segrelles

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La catastrofe nucleare ha sconvolto il mondo? La vita continua… La vecchia civiltà è scomparsa lasciando solo macerie e ricordi? La vita continua… Poco oltre i limiti della città si stende un deserto popolato di demoni? La vita continua… Ma perche continui, e perché i mostri dell’esterno siano tenuti a bada, la Chiesa Variante ordina che i confini della comunità vengano sorvegliati strettamente da uno speciale corpo di aeronauti, i Piloti degli Aquiloni, che hanno il compito di pattugliare il mondo e di fare rapporto sui mille pericoli che possono nascondersi là fuori. La parola d’ordine: coraggio; il segreto per continuare a far carriera: ortodossia. Nel Mondo degli Aquiloni il concetto di superstizione non esiste, e se vi dicono che il diavolo è là fuori, non vi resta che uscire e andarlo a stanare.
Copertina di Vicente Segrelles

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Pavana

La Storia scritta col “se” può produrre, nelle mani delle persone giuste, affascinanti ipotesi di universi paralleli. Se la regina Elisabetta I fosse stata assassinata in una congiura di palazzo nel 1588, cosa sarebbe successo? Quasi certamente l’Invencibile Armada lo sarebbe stata anche in fatto, conquistando alla cattolicità la perfida Albione. E quindi, secoli dopo, tutta l’Europa, e di conseguenza tutto il mondo, sarebbe stato sotto il ferreo tallone della Chiesa cattolica apostolica romana, che bandirebbe ogni tentativo di modernizzazione, come l’uso dell’elettricità, per esempio, bollandolo come un tentativo demoniaco di attentare alla purezza delle popolazioni. Un universo alternativo con connotazioni oscurantiste, ma forse solo perché visto con “altri” occhi. Un romanzo costruito per episodi interdipendenti che, come scatole cinesi, conducono l’uno all’altro, legandosi fra di loro con il fragile legame che solo un passo di danza, come la pavana, può connettere fra loro armonicamente.

La Storia scritta col “se” può produrre, nelle mani delle persone giuste, affascinanti ipotesi di universi paralleli. Se la regina Elisabetta I fosse stata assassinata in una congiura di palazzo nel 1588, cosa sarebbe successo? Quasi certamente l’Invencibile Armada lo sarebbe stata anche in fatto, conquistando alla cattolicità la perfida Albione. E quindi, secoli dopo, tutta l’Europa, e di conseguenza tutto il mondo, sarebbe stato sotto il ferreo tallone della Chiesa cattolica apostolica romana, che bandirebbe ogni tentativo di modernizzazione, come l’uso dell’elettricità, per esempio, bollandolo come un tentativo demoniaco di attentare alla purezza delle popolazioni. Un universo alternativo con connotazioni oscurantiste, ma forse solo perché visto con “altri” occhi. Un romanzo costruito per episodi interdipendenti che, come scatole cinesi, conducono l’uno all’altro, legandosi fra di loro con il fragile legame che solo un passo di danza, come la pavana, può connettere fra loro armonicamente.

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Terrestri alla prova

Una volta l’Uomo si misurava con altri uomini o con «le forze della Natura»; e in questa lotta, da cui usciva ora vittorioso e ora sconfitto, dava prova del suo valore alla restante umanità e agli Dei. Ora gli uomini stanno per diventare qualcosa di più e di meno dell’Uomo con la maiuscola, unico essere pensante delI’universo: stanno per diventare – e in fantascienza sono già diventati da un pezzo – i Terrestri. E in quanto tali dovranno dare prova del loro valore non solo alla restante umanità e agli Dei, ma… agli Altri. Come ci giudicheranno? Che prova sapremo dare di noi? I cinque racconti di questa antologia propongono ciascuno una situazione in cui ne va del nostro buon nome. Ma nello sceglierli, naturalmente, il solo «buon nome» a cui abbiamo avuto riguardo è stato quello di Urania, impegnata a pubblicare sempre e soltanto il meglio… Per il resto, non siamo di quelli per cui il Terrestre ha sempre ragione», né di quelli per cui è già scontato che la nostra umanità non vale molto e che dovremo «metterci al passo con le Specie più progredite».
Indice:
Arthur C. Clarke – Spedizione di soccorso (Rescue Party, 1964)
Keith Roberts – Meglio andarsene dal Terzo Pianeta (Survey of the Third Planet, 1966)
Gregory Benford – Rappresentante della Terra (Representative from Earth, 1966)
Poul Anderson – Nave zoo (Hiding Place, 1964)
Algis Budrys – Dan Stevenson non molla (The Edge of the Sea, 1957)
Copertina di Karel Thole

Una volta l’Uomo si misurava con altri uomini o con «le forze della Natura»; e in questa lotta, da cui usciva ora vittorioso e ora sconfitto, dava prova del suo valore alla restante umanità e agli Dei. Ora gli uomini stanno per diventare qualcosa di più e di meno dell’Uomo con la maiuscola, unico essere pensante delI’universo: stanno per diventare – e in fantascienza sono già diventati da un pezzo – i Terrestri. E in quanto tali dovranno dare prova del loro valore non solo alla restante umanità e agli Dei, ma… agli Altri. Come ci giudicheranno? Che prova sapremo dare di noi? I cinque racconti di questa antologia propongono ciascuno una situazione in cui ne va del nostro buon nome. Ma nello sceglierli, naturalmente, il solo «buon nome» a cui abbiamo avuto riguardo è stato quello di Urania, impegnata a pubblicare sempre e soltanto il meglio… Per il resto, non siamo di quelli per cui il Terrestre ha sempre ragione», né di quelli per cui è già scontato che la nostra umanità non vale molto e che dovremo «metterci al passo con le Specie più progredite».
Indice:
Arthur C. Clarke – Spedizione di soccorso (Rescue Party, 1964)
Keith Roberts – Meglio andarsene dal Terzo Pianeta (Survey of the Third Planet, 1966)
Gregory Benford – Rappresentante della Terra (Representative from Earth, 1966)
Poul Anderson – Nave zoo (Hiding Place, 1964)
Algis Budrys – Dan Stevenson non molla (The Edge of the Sea, 1957)
Copertina di Karel Thole

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