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En el balneario

Herman Hesse, se aventuró con frecuencia en el campo de la narración autobiográfica. En el balneario y Viaje a Nuremberg, demuestra cómo también la observación y la experiencia pueden convertirse en vías de acceso a un mundo de ficción. A un mundo tenuemente mágico, anclado, sin embargo, y firmemente, en la realidad, la insoslayable realidad, a la que se hace referencia incluso desde lo más profundo del recuerdo. Suspendidas, pues entre la verdad y el sueño, son las reflexiones sobre el mundo, la vida cotidiana, la grandeza y le mezquindad de los seres humanos, el motivo principal de estas páginas de Hesse: páginas inolvidables, ejemplares, de un maestro que no admite comparaciones.

En Chimá nace un santo

En Chimá nace un «santo» (segundo premio Esso, 1961 y primera mención Seix-Barral en Barcelona, 1962, llevada al cine con el título «Santo en Rebelión»). No es sólo una historia de superchería. El tullido milagrero alrededor de quien se centra la historia, ese cadáver entronizado sacrílegamente en el altar del pueblo, descuartizado luego en nombre de la razón y fuente de una extraña religión de esperanza, es uno de tantos objetos sagrados, talismanes de esperanza a los que se aferra la angustia de los oprimidos, que sacralizan en un drama irreprimible la misera moral y el dolor de los desamparados.

En busca de Rachel Wallace

Spenser es contratado para rescatar a Rachel Wallace, escritora feminista y lesbiana, de las manos de los energúmenos que la mantienen secuestrada.

En aquel valle

—¿Piensa usted… quedarse en el valle? —No lo sé —replicó, amable—. Soy heredera universal de los bienes de mi difunta tía. Espero venderlo todo y regresar a Los Ángeles cuanto antes. —¡Oh…! Y se quedó mirando a Olivia fijamente. —¿Por qué me mira usted así? —Creí —dijo él, bajo— que se haría usted cargo de la farmacia. Todos los Whittington, durante muchas generaciones, han sido farmacéuticos. —Yo también lo soy —replicó, gentil—. Mi padre imponía sus tradiciones.

Empieza el calor

Un gigantesco negro albino, una curandera por la fe tan anciana como inveterada fumadora de marihuana, un chófer heroinómano que en su achacosa ambición vuela una casa entera, y un hindú que de vez en cuando lleva a pasear un perro parecido a un león, son parte de la fauna. Los escenarios son Harlem, sus aledaños y el puerto de New York, calcinados por las primeras estocadas de un verano irrespirable. Lo que se advierte ya detrás de un reguero de muertes aparentemente inconexas, es un cargamento de heroína que la policía no logra descubrir, pese a tener controladas todas las comunicaciones. El trabajo será para Ataúd Johnson y Sepulturero Jones, esta vez momentáneamente apartados de sus puestos por abuso de autoridad.

Elogio del amor

“Hoy en día, la opinión general es que cada uno sigue solo su interés. El amor es la prueba palpable de que esto no es así.” Desde los moralistas franceses hasta Levinas, pasando por Schopenhauer, los filósofos a menudo han maltratado el amor, cuando se interesaron por sus problemáticas, aunque más habitualmente lo obviaron como tema de sus reflexiones. No es el caso de Alain Badiou, quien nos muestra en este libro formidable que el amor es una dimensión esencial del ser humano que hay que defender de las amenazas que le plantea el paradigma de vida actual. Para este autor, el amor se encuentra amenazado por los partidarios del mercado liberal —para quienes todo es interés—, pero también por sus opositores, para quienes el amor es puro hedonismo. Vivimos en un mundo en el que el amor “riesgo cero” es un correlato en el espacio íntimo de la guerra “muerte cero”. Esta es, entonces, la primera amenaza que el amor actual enfrenta: la “amenaza aseguradora”. Por medio de un tranquilizador arreglo de antemano, se evita toda casualidad, todo encuentro y, finalmente, toda poesía existencial, en nombre de la categoría fundamental de la ausencia de riesgos. La segunda amenaza que se cierne sobre el amor es la que le niega toda importancia, afirmando que se trata de una variante de las distintas formas del goce. Este libro es un poderoso antídoto contra estas amenazas y un placer de leer, placer que nos reconducirá al amor y a su reinvención.

Elogio de la Madrastra

Con la sabiduría del meticuloso observador que es y gracias a la seductora ceremonia del bien contar, Vargas Llosa nos induce sin paliativos a dejarnos prender en la red sutil de perversidad que, poco a poco, va enredando y ensombreciendo las extraordinarias armonía y felicidad que unen en la plena satisfacción de sus deseos a la sensual doña Lucrecia, la madrastra, a don Rigoberto, el padre, solitario practicante de rituales higiénicos y fantaseador amante de su amada esposa, y al inquietante Fonchito, el hijo, cuya angelical presencia y anhelante mirada parecen corromperlo todo. La reflexión múltiple sobre la felicidad, sus oscuras motivaciones y los paradójicos entresijos del poder putrefactor de la inocencia, que subyace en cada una de sus páginas, sostiene una narración que cumple con las exigencias del género sin por ello deslucir la rica filigrana poética de la escritura.

Elogio de la locura o Encomio de la estulticia

Desiderio Erasmo, más conocido como Erasmo de Rotterdam, uno de los personajes más influyentes en la Europa de su época, escribió «Elogio de la locura» en un contexto social y cultural convulsionado por la lucha entre la tradición medieval y las nuevas premisas que apuntaba el humanismo. A lo largo de esta obra que Erasmo dedica a su amigo Tomás Moro, parece querer convencer al mundo de que la Insensatez, la Estulticia o la Locura son el origen de todas las bondades, diversiones y deleites que el ser humano disfruta. Acompañadas de la ebriedad, la adulación, la pereza o la ignorancia, reclama sus méritos con desfachatez y gracia, en un discurso impregnado de ironía. Pero ¿qué pretende Erasmo con este elogio? ¿Qué esconde? ¿En qué consiste este juego de ingenio? ¿Es todo una burla? En «Elogio de la locura» Erasmo crea un espejismo seductor y contundente que, impregnado del humanismo cristiano que preconizaba, le sirve de excusa para describir la necedad del mundo y arremeter a dentelladas contra todo lo humano y lo divino.

El Virrey de Ouidah

En esta novela, una auténtica epopeya multirracial, Chatwin narra la historia de Francisco Manoel da Silva, un aventurero brasileño que viaja a Dahomey, en África Occidental, para comerciar con esclavos y amasar una gran fortuna. Pronto la realidad desborda sus sueños y se ve convertido en el Virrey de Ouidah, el jefe de todos los traficantes de esclavos de Dahomey.

El viento en los sauces

En 1908, en plena Edad Dorada de la literatura infantil inglesa, aparece El viento en los sauces. Recibida al principio con tibieza, la obra llevaba, cuarenta años después, más de cien ediciones publicadas: se había convertido en un clásico popular. El río donde viven Topo, Ratón, Tejón, Sapo, las nutrias y los demás habitantes de este «nuncajamás» es una Arcadia tranquila, fuera del espacio y el tiempo, donde animales humanizados —en el más noble sentido del término— conviven apaciblemente. Más allá, el Bosque Salvaje, peligroso pero bello y nada ajeno a los habitantes de la Orilla del Río, y, aún más lejos, el Ancho Mundo, al que es mejor no asomarse. Grahame nos cuenta, con gracia y gran lirismo, las idas y vueltas de Topo, Ratón y Tejón, las locuras de Sapo y los avatares aventureros pero cotidianos que todos ellos corren.

El viento del sol. Relatos de la era espacial

El presente volumen reúne las narraciones breves escritas por ARTHUR C. CLARKE -autor de <<2001. Una odisea en el espacio>> y de los divertidísimos <> (LB 687)- durante la década de los sesenta, cuyos principales jalones científicos y tecnológicos (el láser, el código genético, los primeros experimentos con robots en Marte y Venus, los pulsars, la llegada a la Luna) están reflejados en esos dieciocho RELATOS DE LA ERA ESPACIAL. Los argumentos anteceden o siguen a las conjeturas y hallazgos de los investigadores de nuestro tiempo: EL VIENTO DEL SOL narra una espectacular regata espacial en aeronaves de impresionante velamen; <> recrea el viejo tema de Poe, situandolo en la órbita lunar; en <> un siniestro dictador africano es derribado con ayuda del láser; <> escenifica las primeras pruebas de un ingenio antigravitatorio en las cumbres del Himalaya; <> describe una nueva forma de inteligencia creada imprudentemente por el hombre; <> transmite la angustia de los horrores primigenios; <> es una divertida sátira respecto a los límites de la innovación científica.

El viaje al poder de la mente

Con este libro, Eduardo Punset cierra una trilogía dedicada a la felicidad, al amor y al poder, las tres claves que mueven el mundo. Tras El viaje a la felicidad y El viaje al amor, que han apasionado ya a medio millón de lectores, el autor nos invita a un «viaje íntimo al poder de la mente». «¿Cómo han podido millones de personas, vivir, enamorarse, suicidarse, querer, trabajar como locos, cuidar a sus hijos? sin saber, de verdad, lo que les pasaba por dentro, cómo funcionaba su mente?». Dar respuesta a ese enigma fascinante es el objetivo central de esta obra.

El vergel

¿Es la ambición el motor de la existencia? Para Adriana, una profesional de éxito, lo ha sido sin duda durante toda su juventud. Pero la desaparición durante unos meses de Eduardo, su marido, hace tres años, y el pacto por el que deciden no darse ni pedirse explicaciones, abren una fisura en una relación aparentemente perfecta. La única pista que Adriana posee es una postal de Eduardo desde Lanzarote. Y a ella se ve impulsada a viajar cuando el incidente parece definitivamente cerrado. Su encuentro con las personas que conocieron a su marido, en medio de un paisaje primigenio dominado por los volcanes, las palmeras y el mar, le ofrecerá una imagen desconocida del hombre con el que ha convivido durante quince años. El ritmo pausado de la existencia de los nativos, en el que la protagonista se sumergirá por primera vez en su vida, le ofrecerá la ocasión de poner en duda sus principios. Y el encuentro con la pasión amorosa derrumbará sus más firmes creencias.

El verano mágico en Cape Cod

Hace treinta años, durante su luna de miel en Cape Cod, el lugar de sus vacaciones infantiles, Jack y Joy Griffin trazaron un plan de futuro que, en gran parte, se ha cumplido. Ahora los dos están de vuelta en Cape Cod para celebrar el matrimonio de la mejor amiga de su hija Laura. Jack se dedica a dar vueltas en el coche con las cenizas de su padre en el maletero mientras su madre le llama con frecuencia al móvil. Pero cuando un año más tarde se celebra la boda de su hija Laura, la urna de su madre viaja junto a la de su padre en el maletero (aunque tampoco así su voz le da descanso), y ni Joy ni él son ya los mismos. ¿Cómo han llegado a ese punto del camino?