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El caballero del templo

Siguiendo los pasos de un caballero templario de oscuro pasado, Jaime de Castelnou, el lector revive algunos episodios estremecedores, como la caída de San Juan de Acre, antes de verse envuelto en intrigas en la que acecha la mano del terrible Roger de Flor o de asistir dsde primera línea a la persecución y el juicio a que fueron sometidos los templarios y a la consecuente muerte del legendario Jacques de Molay. José Luis Corral muestra la etapa final de la Orden del Temple, la más conflictiva y problemática, a través de una emocionante historia en la que confluyen episodios de las Cruzadas, las fuerzas mercenarias de Roger de Flor y la búsqueda del Grial. Desde muy joven, Jaime demuestra dotes de combatiente, entra en la Orden del Temple, y es enviado a Tierra Santa, donde asiste desde primera línea a la batalla por San Juan de Acre (1291), inicio del fin de la Orden. Emboscado en las tropas de Roger de Flor, interviene también en la destrucción de estas tropas y posteriormente se le encarga custodiar y poner a salvo la más preciada reliquia de la Orden, que ocultará en un pequeño monasterio español.

El buscador de almas

«El buscador de almas» fue la única novela escrita por Georg Groddeck, uno de los padres fundadores del movimiento psicoanalítico. Rechazada inicialmente por numerosas casas editoriales que se escandalizaron por su contenido, fue el propio Sigmund Freud quien en 1919 la publicó en la editorial oficial del movimiento psicoanalítico Psychoanalytischer Verlag, dándole la bienvenida al autor con las siguientes líneas: «Deberíamos todos darle las gracias por la sonrisa deliciosa con la cual, en su «Buscador de almas», ha representado nuestras indagaciones sobre el alma, por otra parte siempre tan serias». Inscrita en la tradición de la novela picaresca, «El buscador de almas» cuenta la historia de August Müller, un burgués de mediana edad que lleva una vida convencional hasta que se ve aquejado de escarlatina y desarrolla una obsesión con las chinches de su habitación, a las que se propone exterminar por todos los medios. A partir de ahí se embarca en un delirio que lo transformará en Thomas Weltlein, encarnación viva de los pensamientos reprimidos, los deseos y los impulsos que conforman lo que en psicoanálisis se conoce como el Ello, o también como el Inconsciente. Al conducirse en la vida mediante una «asociación libre de disparates», Weltlein desata el caos en cervecerías, asambleas sindicales y salones literarios, ante la mirada perpleja de la rígida sociedad germánica, que oscila entre la incomprensión y el escándalo frente a la puesta en práctica de Weltlein de una máxima nietzscheana: ver el mundo de cabeza a través de las propias piernas. «No es fácil soportar pensamientos tan inteligentes, audaces e impertinentes». SIGMUND FREUD «Ningún narrador en nuestra lengua se ha atrevido a escribir algo tan atrevido, chocante, refinadamente inteligente y disparatado. Es preciso acudir a la gran literatura satírica si uno desea mencionar a los patronos de este texto». ALFRED POLGAR

El bufón, el burgués y otros ensayos

La narrativa de Fedor Dostoiewki (1821-1881) disfruta de un innegable prestigio en el canon de la literatura mundial. «Los hermanos Karamazov», «Crimen y castigo», «El jugador», «Los endemoniados» son novelas que han impresionado a sus lectores sea cual fuera su nacionalidad, su educación y su edad. En cambio, las páginas de su «Diario de un escritor» o las recopilaciones de sus artículos, discursos y conferencias, aún no encuentran la difusión que merecen por la agudeza, la ironía y la certeza de sus juicios y opiniones. Esta selección, «El bufón, el burgués y otros ensayos», es una magnífica oportunidad para descubrir e iniciarse en la creación marginada de una de las figuras más grandes de la literatura universal.

El Bordo

El telón de fondo de buena parte de la obra de Sergio Galindo (Xalapa, 1926) fabuloso y húmedo ambiente de las tierras veracruzanas que ascienden hacia el altiplano sobre la vertiente del Golfo. Región límite en uno u otro sentido, para Galindo constituye una especie de «finis terrae». El Bordo, lugar cercano a Las Vigas, Veracruz, desde cuyas rocas musgosas puede verse en un día despejado, y muy abajo, la tierra caliente, es una «brecha súbita y profunda de la tierra» que «provoca una sensación de irrealidad», algo que no puede expresarse o retenerse en palabras. Y los personajes de «El Bordo» (1960) parecen situados de espaldas contra el abismo, circunstancia que esquivan colocando barreras entre ellos, o entre ellos y la realidad. Para escribir «El Bordo» el autor tomó sus materiales de una realidad que conoce muy bien: la de su Xalapa natal. Se sirve de algunos personajes ajenos al medio: Esther, Hans Meyer, para resaltar la peculiaridad de protagonistas y entorno, pues esta novela es derecho exclusivo de una región, de los estamentos sociales que la forman y, sobre todo, de una familia burguesa. A través de juegos con el tiempo, de monólogos interiores, intercalados con maestría en la narración, llegan a conocerse todas las motivaciones, los resortes interiores que mueven a los miembros de la familia protagonista hacia la incomunicación, la soledad, la autodestrucción. «Técnica impresionista de llevar al lector más allá de la verdad objetiva, que no se detiene en las superficies ni pretende explicar totalmente los fenómenos», así describe María del Carmen Millán el arte narrativo de Galindo.

El Bolígrafo De Gel Verde

¿Puede alguien vivir en 445 m2 durante el resto de su vida? Seguramente sí, seguramente usted conoce a mucha gente así. Personas que se desplazan por una celda sin estar presas; que se levantan cada día sabiendo que todo va a ser igual que ayer, igual que mañana; personas que a pesar de estar vivas se sienten muertas. Ésta es la historia de un hombre que fue capaz de hacer realidad lo que cada noche imaginaba bajo las sábanas: empezarlo todo de nuevo. Lo hizo, pero pagó un precio demasiado alto. Pero si de verdad usted quiere saber cuál es el argumento de esta novela, mire su muñeca izquierda; ahí está todo.

El blanco móvil

Un viejo conocido reclama al detective Archer para que investigue el secuestro de un magnate del petróleo. En una América poseída por la codicia y la violencia, tras la segunda Guerra Mundial, las vidas han perdido valor y el dinero reemplaza cualquier creencia. Pero, como sabe Archer, a veces hay que mirar más cerca para darse cuenta de que la ambición no conoce ni a padres ni esposos.

El blanco con gafas

Un avión que se estrella en el Congo, en la tierra roja de una plantación de café, y nace una historia de amor que desde el principio se anuncia rodeada de dramatismo. De tensión. Del calor de las tierras africanas. De las tormentas que no acaban de llegar. De los vecinos ingleses… La espera… Los tambores… Y unos recién llegados que se vuelven locos. Todas esas pequeñas cosas que crean un ambiente y hacen las grandes novelas. Simenon en estado puro.

El bigote

Un hombre se afeita el bigote que lleva años luciendo. Lo hace en secreto, para darle una sorpresa a su mujer. Pero cuando aparece ante ella con su nueva imagen, la esposa no reacciona. No parece ver en esa cara con que lleva años conviviendo cambio alguno. No parece percatarse de que su marido se ha afeitado. Es más, cuando éste le muestra su perplejidad ante la falta de reacción, ella le asegura que él nunca ha llevado bigote. Un gesto en principio sin mucha trascendencia –afeitarse el bigote– se convierte en el punto de partida de una pesadilla kafkiana para el protagonista de esta novela. ¿Es víctima de un juego, de una broma de su entorno más próximo? ¿Se ha vuelto loco y realmente nunca llevó bigote? ¿El mundo se ha confabulado contra él para ponerlo a prueba? ¿Afeitarse el bigote puede lanzarlo a uno al abismo? Escrita con un humor negro siempre inquietante, esta novela breve de Emmanuel Carrère –que el propio autor llevó al cine en una película protagonizada por Vincent Lindon– nos muestra un maelstrom que no está en medio del océano sino en la cotidianidad de una ciudad, pero que succiona con la misma fuerza al protagonista. Y lo conduce hasta el apoteósico y espeluznante final de este libro que deja huella. Porque queda avisado el lector: no podrá sacárselo de la cabeza una vez terminado.

El beso del highlander

Drustan MacKeltar, un vigoroso jefe de un clan escocés, había sido confinado por una maldición gitana a permanecer dormido en una cueva hasta el fin de los tiempos. Pero, quinientos años después, Gwen, una joven turista norteamericana, es capaz de cambiar tan triste sino y despertarle de un sueño eterno. Confuso y desorientado, Drustan sólo sabe que debe encontrar el modo de regresar a su época para salvar a su pueblo. Aunque ahora debe enfrentarse a un nuevo problema: ¿cómo abandonar a aquella atractiva joven que le ha devuelto la vida?

El beso de la sirena

Érase una vez, en una tierra junto al mar, una bellísima mujer llamada Maruzza Musumeci. Se decían muchas cosas de Maruzza, rumores a voces que quizás explicasen por qué a pesar de su belleza no había encontrado aún con quién casarse. Maruzza hablaba en griego con su abuela; no era una muchacha como las demás; parecía el personaje de una fábula; transmitía con sus ojos y su voz la perturbadora sabiduría que traen y llevan los siglos. Maruzza era una sirena.
Pero la historia comienza en realidad con Gnazio, que emigró a América y volvió a Vigàta tras veinticinco años de ausencia. En Nueva York trabajó como jardinero y, tras una caída desgraciada, decidió regresar a su Sicilia natal y comprar un trozo de tierra con un olivo milenario del que se había enamorado. Sólo le faltaba una mujer. Maruzza y Gnazio, la tierra y el mar, no vivieron una historia de amor imposible… como tantas otras. Primero fue la boda, después la familia y, año tras año, el milagro de conjurar lo que parecía contrario, para tantos irreconciliable.
Andrea Camilleri, el aclamado creador del comisario Montalbano, abandona el género negro para crear una obra que une magia y realidad y que rescata el mito de Ulises y el cuento de Andersen. Una historia plenamente contemporánea, que nos habla de cómo vivir con lo que nos resulta extraño, ajeno y contrario.

El beso

Isabelle Forrester y Bill Robinson regresan juntos en una limusina al hotel. Es su última noche en Londres. Mañana tendrán que volver a sus respectivos países, a sus obligaciones, a sus familias. Durante cuatro años han sido los mejores amigos. Isabelle comparte con Bill su amor por el arte y los libros, la amargura del fracaso de su matrimonio, la agonía por la enfermedad incurable de su hijo pequeño. Bill considera esta amistad un regalo en su vida de trabajo continuo, lo único que le ayuda a superar el distanciamiento con su propia esposa, a la que jamás podría traicionar. Ahora, sin embargo, han comprendido que lo que entendían como la amistad perfecta puede ser algo más… y se besan. Un primer beso, durante el cual el tiempo parece detenerse, que tendrá consecuencias inimaginables en sus vidas.

El banquete

Dice Platón en su obra: «He aquí, pues, el recto método de abordar las cuestiones eróticas o de ser conducido por otro: empezar por las cosas bellas de este mundo y teniendo como fin esa belleza en cuestión y, valiéndose de ellas como de escalas, ir ascendiendo constantemente, yendo de un solo cuerpo a dos y de dos a todos los cuerpos bellos y de los cuerpos bellos a las bellas normas de conducta, y de las normas de conducta a las bellas ciencias, hasta terminar, partiendo de éstas, en esa ciencia de antes, que no es ciencia de otra cosa sino de la belleza absoluta, y llegar a conocer, por último, lo que es la belleza en sí». En El Banquete de Platón, especulación teorética y creación estética se imbrican de tal modo que resulta difícil encuadrarlo con exclusividad en la historia de la filosofía o en la de la literatura. Consagrado a discutir sobre el amor, tras sucesivas e insatisfactorias maneras de abordar la cuestión, se expone a través de Sócrates y su supuesta mentora, la sacerdotisa Diotima, la doctrina de amor platónico que en sucesivos grados de abstracción conduce a esa especie de unio mystica con la forma ideal de la belleza a la que llega el verdadero enamorado de las cosas bellas.

El bailarín de la Muerte

A pesar de que un accidente le haya dejado paralítico, Lincoln Rhyme, el protagonista de El coleccionista de huesos, sigue siendo uno de los mejores criminalistas del mundo. Se le considera el único que podría frenar a un asesino muy particular, apodado El Bailarín. Es un matón a sueldo que cambia su aspecto con una rapidez asombrosa. Sólo dos de sus víctimas han podido dar una pista: lleva en un brazo un tatuaje de la Muerte bailando con una mujer delante de un féretro. Su arma más peligrosa es el conocimiento de la naturaleza humana, que maneja sin piedad. Rhyme y su ayudante, Amelia Sacha, se involucran en una partida estratégica contra ‘el bailarín de la muerte’ El cerebro de Rhyme y las piernas de Amelia se convierten en los únicos instrumentos para perseguir al asesino por todo Nueva York. Sólo tienen cuarenta y ocho horas antes de que El bailarín vuelva a matar.

El atracador de mujeres

En esta nueva entrega de la famosa serie de Ed McBain, los agentes del Distrito 87 se enfrentan con un peculiar delincuente. Su especialidad es asaltar mujeres y, tras robarles el bolso y golpearlas, despedirse con un amistoso: «Clifford se lo agradece, señora». Pese al notable despliegue de recursos policiales, el cínico atracador gana la partida una y otra vez, escabulléndose sin dejar rastro. El caso se agrava cuando una de las presuntas víctimas de Clifford aparece muerta. Lo que hasta ese momento, en una ciudad habituada a convivir con el crimen, no era más que motivo de una ligera alarma, empieza a causar pánico. Ed McBain, seudónimo de Evan Hunter, es ya uno de los clásicos del género negro, conocido especialmente por las novelas del Distrito 87 y de Matthew Hope.