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Los filósofos griegos

William K. C. Guthrie (1906-1981), distinguido profesor de la Universidad de Cambridge, ofrece en esta obra un excelente resumen de la filosofía clásica griega, desde sus inciertos orígenes hasta su culminación en Aristóteles. Esta síntesis recoge las más valiosas aportaciones que para la comprensión del pensamiento helénico han hecho la filología y la constante investigación histórica en torno a los griegos. Por ello se recomienda como una excelente introducción al pensamiento filosófico griego, útil al que inicia su estudio, porque explica con desacostumbrada claridad los problemas fundamentales de su gnoseología, su ética y su metafísica, y al profesional, porque compendia y abarca el panorama de la realidad cultural. El pensamiento griego tiene un valor eterno, no sólo porque es el punto de donde arrancan las más vigorosas corrientes de la filosofía occidental, sino por la importancia que por sí mismas tienen todavía muchas de las soluciones que dio a los problemas esenciales del pensamiento abstracto. De ahí la necesidad de tener una visión clara y comprensiva del pensamiento griego en su expresión originaria, libre de las deformaciones con que a menudo ha sido presentado. Y de ahí también que el trato con los filósofos griegos sea la mejor iniciación a la filosofía.

Los exploradores españoles del siglo XVI

Este libro es una gallarda reivindicación de España y de sus métodos de colonización en el nuevo mundo. Es obra espontánea, desinteresada y, por ende, imparcial, de un escritor norteamericano y fruto de sus estudios, investigaciones y concienzudos juicios. Españoles fueron los primeros que vieron y sondearon el mayor de los golfos; españoles los que descubrieron los dos ríos más caudalosos; españoles los que por vez primera dieron la vuelta al mundo.

Los ensayos

En 1580, Michel de Montaigne dio a la imprenta la primera edición de sus dos libros de Los ensayos. El éxito fue tan arrollador que, dos años más tarde, apareció una nueva edición, aumentada con un tercer libro y con notables adiciones y correcciones en los dos primeros. Se completaba así la redacción de uno de los libros que mayor prestigio e influencia han tenido en el pensamiento occidental. Sin embargo, el gentilhombre perigordino siguió trabajando en el texto de sus ensayos hasta su muerte, acaecida en 1592. Tres años más tarde, Marie de Gournay, «fille d’alliance» de Montaigne, presentaba una edición de Los ensayos siguiendo las instrucciones que le diera su autor, edición que durante siglos ha sido considerada canónica, hasta que Strowski preparó la suya entre 1906 y 1933. Hoy, el de Marie de Gournay es visto de nuevo, con justicia, como el texto de referencia, y sirve de base a todas las ediciones recientes fiables. Éste es también el que el lector hispano encontrará en la presente edición, enriquecida con referencias a los múltiples estadios que experimentó el texto y con un completo aparato de notas. Una edición útil al especialista y próxima al lector común.

Los Encantadores De Serpientes

Este libro fue redactado, impacientemente, en pocos meses; pensando durante gran parte de nuestra vida. No se trata exactamente de un libro sobre libros, como hay tantos y como lo es —salvando el abismo— el de Cervantes cuya ácida crítica al idealismo del siglo XVII, la realiza a través de un hombre —Don Quijote— ya, en ese entonces, perturbado, —alienado, diríamos ahora—, por la literatura. A casi cuatrocientos años del suceso, el signo de la literatura y por extensión, del libro, como supuesto cultural, es el delirio hecho dimensión, cantidad y volumen; como es el tamaño de los edificios, la velocidad de los aviones, la cifra de la producción, y la de los hambrientos.

Los elefantes pueden recordar

Lady Ravenscroft y el general Ravenscroft son encontrados muertos a tiros, con el arma junto a ellos. El caso se da por cerrado como un suicidio doble sin causas aparentes. Luego de doce años, la historia es desenterrada por la madrina de la hija del matrimonio muerto, Misstres Oliver, la famosa escritora de novelas policiales. Es entonces cuando Hércules Poirot entra en escena para desentrañar otro caso de gran complejidad.

Los discípulos en Sais

Los discípulos en Sais, que puede considerarse como una de las obras más enigmáticas y fascinantes de Novalis, no es realmente una novela, al menos en la forma en que ha llegado hasta nosotros. Los dos fragmentos que llegó a terminar apenas tienen factura narrativa, y consisten sobre todo en largas y complejas digresiones sobre el tema de la Naturaleza. Esta novela nos presenta una hermandad de sabios, situados a medio camino entre la figura del filósofo, la del místico y la del científico, que se dedican al estudio de la naturaleza. Para estos sabios, la tarea del científico no difiere en lo esencial de la del místico o de la del filósofo, pues todos ellos aspiran a conseguir, por diversos medios, el conocimiento de la verdad, entendiendo por ésta el sentido de la existencia humana y de la existencia del mundo. Novalis utiliza el templo de Isis, situado en la antigua ciudad egipcia de Sais, como una metáfora del conocimiento de la naturaleza. En el interior de este templo, se encontraba una imagen de Isis cubierta por un velo, que simboliza el profundo misterio que oculta la estructura de la naturaleza. Sólo los miembros de esta hermandad, después de un largo y difícil aprendizaje, podrán descorrer el velo de la diosa, es decir, conocer el orden del universo y las leyes que lo rigen tal como son, lo cual constituye el máximo conocimiento al que puede aspirar el hombre: conocer, en suma, la verdad.

Los días del abandono

Una tarde tranquila, mientras recogen la mesa después de comer y los niños juegan en la habitación contigua, Mario anuncia a Olga que la deja. Así, de repente, sin explicación alguna, sin decir adónde va ni despedirse de sus hijos, Mario se marcha con un silencio humillante y profundamente doloroso para Olga, poniendo fin a casi veinte años de matrimonio. De pronto, acosada por los fantasmas de su infancia, Olga ve cómo se derrumba el escenario en el cual transcurría su existencia. En su obligada soledad, en un Turín tórrido y vacío a causa de las vacaciones, apenas puede asumir las responsabilidades cotidianas, hasta que, finalmente, un día aciago en el que la razón amenaza con abandonarla, todo estalla y su mundo se convierte en una espantosa pesadilla de la que cree no poder despertar. El descenso de Olga en los abismos de su infierno interior está narrado con un pulso tan intenso como firme, sin vacilaciones, con una voz desposeída de sentimentalismo y falso pudor. Con la fría precisión del acero, la mano maestra de Elena Ferrante atrapa al lector en un relato sin concesiones y de una sinceridad conmovedora.

Los cuadernos de don Rigoberto

Rigoberto, un maduro empleado de una compañía de seguros, combate su banal existencia con una rica imaginación que va plasmando en cuadernos. Todo lo que Rigoberto no se atreve a hacer, no se atreve a vivir por sí mismo, sus audacias y aventuras imaginadas, sus deseos ocultos, van quedando reflejados en estas anotaciones que lo distancian cada vez más de su vulgar existencia. Los cuadernos son como un baúl del que se van extrayendo inesperados relatos, atesorados por el personaje con mayor celo que si fueran reales, y constituyen un refinado compendio de la imaginación erótica. Pero la particularidad de estas fantasías es que parten siempre de pinturas, obras literarias y piezas musicales constituyendo un verdadero y exquisito índice de la pintura y la literatura eróticas de todos los tiempos. Como contrapunto al florido universo de don Rigoberto, está el inquietante y perturbador ambiente que se forja alrededor de su pequeño hijo, Fonchito. Obsesionado con la vida y la obra del pintor austríaco Egon Schiele, el muchacho se sueña como la encarnación del pintor maldito y su misterioso mundo de niñas perversas y autorretratos angustiosos. Entre ellos, la madrastra. Una mujer que es para ambos la figura principal de ese doble mundo de deseos y realidades. Una mujer a la medida de sus más exigentes fantasías. Los cuadernos de don Rigoberto es, sin lugar a dudas, la obra definitiva de Mario Vargas Llosa sobre el erotismo. En ella se despliegan ante el lector las claves que nuestra memoria cultural ha dado, a través del arte, sobre los misterios del placer sensual.

Los Coleccionistas

El Camel Club entra de nuevo en acción en Los coleccionistas. Son cuatro ciudadanos peculiares con una misma meta: buscar la verdad, algo difí­cil en Washington, su ciudad natal. Y en su búsqueda de la verdad, reclutan a personajes de lo más curiosos. Esta vez el asesinato del presidente de la Cámara de los Representantes sacude Estados Unidos. Y el Camel Club -que se resiste a creer la versión oficial de los hechos- encuentra una sorprendente conexión con otra muerte: la del director del departamento de Libros Raros y Especiales de la Biblioteca del Congreso. Los miembros del club -a quienes se une Annabelle Conroy, una estafadora profesional que planea dar “”el gran golpe””- se precipitarán en un mundo de espionaje, códigos cifrados y coleccionistas.