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Diálogos VII

Estos nueve volúmenes abarcan la obra completa de Platón, desde la época de juventud («Apología, Ion, Critón, Protágoras», etc), hasta su madurez («República, Banquete, Leyes», etc.). Incluyen también, por tanto, los Diálogos apócrifos y dudosos, así.

Diálogos VI

Forman este volumen algunas de las obras de vejez de Platón: «Filebo», acerca del contenido de una vida buena, propia del filósofo; «Timeo» (durante buena parte de la Antigüedad y la Edad Media el diálogo más conocido de Platón), relato acerca del origen y la constitución del universo; el inacabado «Critias» sobre la Atenas originaria.

Diálogos IX

El último diálogo que escribió Platón, «Leyes», es un nuevo estudio sobre la buena organización política y social, que pone de manifiesto el duradero y central interés que sintió por esta materia, ahora ya con menos optimismo del que le animara en la composición de «La República».

Diablos de polvo

Robert Dell, un antiguo activista contra el apartheid acosado por el recuerdo de un padre racista y violento, cree tener al fin la vida perfecta con la que siempre había soñado, junto a su mujer y sus hijos. Sin embargo, la salida de su padre de la cárcel amenaza con desenterrar viejos fantasmas que creía haber superado. Inja Mazibuko es un brutal y despiadado induna zulú, un cacique al servicio del jefe de su clan. En otro tiempo eso le habría convertido en un temible guerrero. En la Sudáfrica post-apartheid su papel es otro: el de implacable jefe de la Unidad de Investigaciones Especiales. Disaster Zondi creció junto a Mazibuko en la misma aldea zulú, pero abandonó las costumbres de su pueblo para convertirse en agente de una unidad anticorrupción recién desmantelada por el Ministro del Interior. Una inesperada llamada de auxilio por parte de Sunday, la hija adolescente de una vieja amante, le hará regresar a Zululandia y al pueblo al que juró no volver jamás. Cuatro personajes destinados a colisionar en una fábula inmisericorde y brutal en la que las malas elecciones, y no la mala suerte, son las causantes de las mayores depravaciones humanas.

Di que sí

Elba Vilanova es una exitosa periodista y madre soltera de una niña de doce años. Por casualidad conoce a Efrén Ventura, famoso músico de rock e ídolo de su hija, y salta la chispa. Cuesta mantener la indiferencia ante el encanto del artista, pero todo cambia cuando aparece en escena Max, padre de Alma, desaparecido años atrás. Max ignora la existencia de su hija, y su llegada pondrá a Elba entre la espada y la pared. ¿Debe continuar la historia con una salvaje estrella de rock más joven que ella o darle una oportunidad a su primer amor y tener por fin la familia con la que siempre ha soñado? Olga Salar nos ofrece una historia irresistible con un difícil dilema y unos personajes atractivos y sugerentes… tanto los principales como los secundarios.

Dexter por decisión propia

Psicópata desde la infancia, Dexter Morgan fue instruido por su padre en el arte del camuflaje: el forense diurno de la policía de Miami deja paso, cuando cae la noche, al asesino en serie de aquellos criminales que han escapado a la acción de la justicia. Pero haber conseguido el disfraz perfecto le va a servir de poco. Al regreso de su luna de miel parisina, Dexter debe investigar la aparición de una serie de cadáveres dispuestos como obscenas obras de arte. Y, cuando su hermana es salvajemente atacada por el asesino, nuestro lunático favorito se verá luchando por salvar aquello que tanto le había complicado la vida: su propia familia. En el cuarto episodio de su entrañable personaje, Jeff Lindsay vuelve a mostrarse tan sangriento como ingenioso. Y los fans de la serie televisiva disfrutarán aún más, ya que estas aventuras siguen caminos paralelos pero diferentes a los de la pequeña pantalla.

Destrucción masiva

El virus conocido como Cuarto Jinete ha devastado el continente americano. La civilización tal y como la conocíamos ha quedado reducida a cenizas. En la urbanización San Mateo los supervivientes están aislados y rodeados. Se enfrentan al miedo, la desesperación y el hambre. Su mayor enemigo, sin embargo, no está al otro lado de los muros, sino sentado en su trono y erigiéndose como rey con mano de hierro: Tom Ridgewick no está dispuesto a morir, aunque para resistir tenga que pasar por encima de todos los demás. Ven, acompáñame. Este es el final del camino. Te llevaré de viaje, desde Portland hasta Half Moon Bay. Pero no será un viaje agradable; es posible que te salpiquen el barro y la sangre. Esto es la guerra. Más allá del Apocalipsis. Prepárate para la destrucción masiva.

Destrucción de la mañana

En Destrucción de la mañana, Fonollosa establece una ecuación terrible: “He vivido” equivale a afirmar “He fracasado”, palabras válidas para resumir la condición humana en general y, específicamente, el esfuerzo de quienes pretenden salvarse del anonimato y la soledad construyendo una obra literaria o artística. José Ángel Cilleruelo, en su edición de Destrucción de la mañana, recoge tres cartas de Fonollosa, valiosísimas para conocer al hombre y al poeta, y también las razones de su incomprensión hacia su obra por la sociedad de su época.

Después de ti

«¿Cómo sigues adelante después de perder a la persona a la que amas?» Lou Clark tiene muchas preguntas: ¿Por qué ha terminado trabajando en el pub irlandés de un aeropuerto donde cada día tiene que ver cómo otras personas se van de viaje a conocer sitios nuevos? ¿Por qué a pesar de que ya lleva meses viviendo en su apartamento aún no se siente en casa? ¿Le perdonará su familia lo que hizo hace año y medio? ¿Y superará alguna vez la despedida del amor de su vida? Lo único que Lou sabe con certeza es que algo ha de cambiar. Y una noche sucede. Pero ¿y si la desconocida que llama a su puerta tiene incluso más preguntas y ninguna de las respuestas que ella busca? Si cierra la puerta, la vida continúa, sencilla, organizada, segura. Si la abre, lo arriesga todo de nuevo. Pero Lou una vez hizo una promesa para seguir adelante. Y si quiere cumplirla tendrá que invitarla a entrar…

Después de dejar al señor Mackenzie

«Después de dejar al señor Mackenzie» es un análisis conmovedor del tema de la soledad en una mujer. La frustración, el egoísmo y la incomprensión de quienes la rodean, la creciente sensación de desamparo, van empujando a Julia Martin a una experiencia límite de insolidaridad, a la conciencia cada vez más lúcida de que su destino es vivir la soledad no como una situación accidental, sino como la forma acabada y absoluta de realización. Prodigiosamente dialogad, narrada con un lenguaje tenso, sobrio, minucioso en la captación de los más cambiantes matices del espíritu, «Después de dejar al señor Mackenzie» es, realmente, una novela excepcional.

Desoriental

Por las noches, Kimiâ mezcla música en salas de rock alternativo, por las mañanas sigue un tratamiento de inseminación artificial. La narradora de esta historia nació en Teherán, pero siendo aún niña se exilió a Francia con su familia y ahora intenta proteger su libertad distanciándose de la lengua y la cultura de su infancia. Durante las esperas en la clínica a l aque acude con su pareja, sin embargo, el genio escapa de la lámpar ay acaba atrpándola. A lo largo de un monólogo que fluye libremente, la protagonista revela la historia de la familia Sadr y nos presenta a tres generaciones de excéntricos antepasados: el bisabuelo Montazemolmolk, que poseía un harén de cincuenta y dos esposas en una remota región d ePersia; Nu, hija predilecta del jan por haber heredado sus inmensos ojos azules; Darius, el temerario, el turbulento, padre de de Kimia y opositor feroz al régimen de turno, primero el del sah y después el de Jomeini; Sara, la madre de origen armenio, luchadora revolucionari y, al mismo tiempo, guardiana d elas tradicionesÇ; lso tíos, numerados del uno al siete, depositarios de los recuerdos familiares. Por desgracia, l aFrancea chovinista tiene poco que ver con la idealizada versión que la burguesía de su país soñaba y desorientalizarse parece la única salida viable para una mujer como Kimia. En su rebelión se rapá al cero, cambiará Parías por Berlín, Londres o Bruselas y aturdirá sus recuerdos con descargas de rock…

Desdeño ese amor

— ¡Es inaudito, inconcebible! ¿Qué representa aquí mi autoridad? Juro por Dios que antes te deseo ver muerta que unida a ese vividor llamado Juan Torres… ¡Maldita sea mi estampa! No lo consentiré, ¿me oyes? ¡No lo consentiré! Y don Ernesto Aller sacudió la encanecida cabeza, al tiempo de dar un formidable puñetazo en la mesa. Su nieta Ana pareció crecer ante la ira del viejo, pero, sin embargo, no osó pronunciar palabra. —Es extraordinario que después de haber repetido en todos los tonos mi parecer sobre ese mentecato de Juan Torres, aún te atrevas a llegar con él hasta la puerta. No consentiré más burlas —gritó con su voz potente, tan bronca que Enrique encogióse imperceptiblemente de hombros, como si fuera a recaer sobre él toda la ira del enfurecido abuelo—. Esto se acabó, ¿lo oyes? ¡Se acabó! No vuelvas a salir de casa mientras no me prometas bajo palabra de honor rechazar rotundamente a ese hombre. ¿Enterada? No faltaba más —añadió roncamente, mientras con gesto de furia llevaba el tenedor a la boca— que, después de estar criándote como si fueras una reina, viniera un holgazán por ahí a comerse todo lo que yo he conservado.

Desde mi cielo

La protagonista de esta novela, Susie Salmon, vive en el cielo. Desde ese lugar, nos cuenta, con la voz y espíritu de una chica de 14 años, una historia terrorífica y llena de esperanza. Poco después de su asesinato brutal, violada y enterrada, por un vecino, Susie observa desde el cielo la vida de su familia y compañeros de escuela; los rumores acerca de su asesinato. Con el paso del tiempo, ve cómo la relación de sus padres se deteriora, cómo su hermana intenta sobrevivir y cómo su hermano pequeño intenta entender el significado de ‘se ha ido’. En el cielo puede conseguir todo lo que desea, sin embargo, no puede conseguir lo que más le importa: volver a la tierra con sus seres queridos.

Desde Lacan: Heidegger

Lacan: Heidegger no es una fórmula que intente plantear, una vez más, la relación entre el psicoanálisis y la filosofía. Tampoco indaga los posibles fundamentos comunes, dado que ambos autores muestran a medida que avanza su proyecto una apreciable vocación desfundamentadora. Ni siquiera se trata de presentar la mera influencia de uno sobre otro. Aunque pueda resultar inadmisible desde el punto de vista de la tradición filosófica que suele rodear a cualquier pensador, en este libro Lacan es considerado como un lector absolutamente distinto de la obra de Heidegger, alguien que sin discutirla ni descifrarla de manera pormenorizada, sin embargo presenta la escritura y la topología de la experiencia psicoanalítica de un modo tal que hace posible decir que el psicoanálisis fue para el pensador alemán un presentimiento denegado.

Desde el mar a las alturas

La extensa y variada obra de Ramón Rubín (Mazatlán, Sinaloa, 1912) tiene un sitio de privilegio en la literatura mexicana del presente siglo. A quien desconoce la obra de Rubín quizá le parezca una premisa desorbitada, convicción que bien pronto habrá de rectificar al asomarse a una propuesta narrativa que transita con toda propiedad de la ficción a un realismo descarnado —sin desdeñar los filones biográficos—; y cubre bastas regiones que van desde los altos de Jalisco a los pueblos de pescadores de la costa del Pacífico, del desierto de Sonora al istmo de Oaxaca, de Auckland a las Antillas. Todo descrito con una prosa sin artificios que a decir de Felipe Garrido está llamada a ser, por el registro de voces, fuente de estudios filológicos.