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El escribano

EDITORIAL REVIEW: Francia, siglo XIV. El joven Raymond Maillot es un escribano pendenciero amante del vino, las mujeres y las canciones, pero cuando se pone al servicio del padre Amiel, un dominico encargado de investigar un crimen especialmente sórdido, su vida empieza a cambiar. El monje le contrata para que investigue el misterioso asesinato del ayudante del cardenal Di Vicio, el cual fue hallado muerto y con el pene amputado. La misión del escribano consiste en determinar la identidad del agresor -si es que hay alguno- o bien descubrir si se trata de actos de brujería. A partir de ese momento, Raymond se siente dividido entre su apego a los placeres y su deseo de encontrar refugio en la Iglesia. Catherine Jinks, autora de El inquisidor (también publicado por esta editorial) nos ofrece una nueva intriga medieval plagada de desmembramientos, libertinaje y visitas demoníacas.

Él era así

Era gentil y bonita. No es que poseyera una gran belleza ni que los rasgos de su rostro llamaran poderosamente la atención, no. Tenía algo en la mirada de sus ojos negros, en el rictus de la boca, en los mismos movimientos de su cuerpo menudo que atraía y subyugaba. Nada de rasgos clásicos, y, sin embargo, la figura en conjunto guardaba algo que llamaba las miradas masculinas, donde se retrataba un deseo casi enfermizo de analizar en el fondo del alma de aquella chiquilla un poco indiferente, cuyos ojos negros hacía tiempo que no sabían reír. ¿Por qué Emma perdió la risa de su boca, la mirada luminosa de sus pupilas soñadoras que antes, cuando él no había aparecido en su vida, sabía reír y jugar?

El epicureismo

Frente a la mística de las palabras vacías, de los consuelos imposibles y de los premios o castigos de otro mundo, Epicuro levantó la firme muralla de un mensaje revolucionario. Con ello alumbró, de una luz distinta, la democratización del cuerpo humano, el apego a la vida y a la desamparada carne de los hombres, entre cuyos sutiles y misteriosos vericuetos alentaba la alegría y la tristeza, la serenidad y el dolor, la generosidad y la crueldad. Y, sobre todo, imaginó una educación y política del amor, única forma posible y esperanzada de seguir viviendo. Epicuro lanzó uno de los mensajes más creadores del pensamiento filosófico que, por razones no muy difíciles de entender, ha sido tergiversado por los que sintieron amenazada la hipocresía de la que se alimentan. La filosofía de la corporeidad y del placer no fue, en ningún momento, esa grosera versión ideológica que una buena parte de la tradición nos ha entregado. Entre otras muchas cosas, el epicureismo nos puso en camino para superar, desde una revolucionaria idea de la existencia, la doble moral, la doble o múltiple verdad, bajo la luz que se levanta desde el reconocimiento real del cuerpo, de su libertad y de su forzosa y solidaria instalación en el mundo. Emilio Lledó.

El ente

La vida de Carlotta Moran, una joven madre soltera con tres hijos, se convierte en una pesadilla cuando «algo» comienza a atacarla cada noche en su cama. Esta fuerza invisible y brutal atenta contra su vida y aterroriza a sus hijos, pero la peor parte es… que nadie le cree. Entre los escépticos está un psiquiatra, el doctor Sneidermann, quien piensa que Carlotta es psicótica y representa un peligro para ella y para los niños. Sin embargo, dos estudiantes de posgrado en parapsicología tienen una teoría diferente: Carlotta es atormentada por una poderosa entidad que existe más allá de la realidad, el espacio y el tiempo… Un «ente», que es algo más que una deformación mental de Carlotta o una impalpable aparición sobre una mesa de espiritistas. Basada en hechos reales documentados que sucedieron a una mujer de California en 1974, Frank De Felitta construyó esta novela de terror, provocadora e inquietante, centrada en la figura de una mujer que se encuentra a merced del poder devastador de un adversario espectral. El ente se convirtió en un clásico de la literatura oculta, fue un éxito de ventas en todo el mundo y fue adaptado al cine en 1982 en una película protagonizada por Barbara Hershey.

El Enigmatico Senor Quin

Harley Quin is an enigma. Even his friend Mr Satterthwaite is unable to understand how the man seems to appear and disappear almost like a trick of the light – and when he does appear it’s usually in the sparkle of sunshine, or surrounded by a spectrum of coloured light pouring through a stained glass window…
In fact, the only consistent thing about the Mysterious Mr Quin is that his presence is always a harbinger of love … or death.

El enigma de la Cobra Real

De vuelta en Londres con su padre, a Irene aún no le ha dado tiempo de alegrarse por haber reencontrado allí a sus grandes amigos Sherlock y Arsène, cuando un acontecimiento repentino perturba la frágil paz de su casa: Horace Nelson, el inestimable mayordomo de la familia Adler, ha desaparecido dejando tan solo una nota de pocas palabras. Irene decide indagar. Los tres chicos se ven enfrentados así a un caso que parece tener su origen en las lejanas y fascinantes colonias de la India.

El embrujo de Satán (2ª ed.)

Se quedó muda de espanto ante la aparición. Instintivamente se envolvió con la toalla y musitó sin voz: —¿Quién…? Entonces, Gina gritó y retrocedió presa de espanto. Una mano apartó violentamente la negra envoltura. En la mano brillaba el acero de un herrumbroso cuchillo. El movimiento fue tan violento que hizo que la capucha del aparecido se deslizara hacia atrás… Y entonces Gina vio algo horrendo, tan increíble, que su razón se negaba a admitirlo. Un rostro espeluznante, como roído por una legión de ratas hambrientas, y en el que brillaba un ojo maligno, con toda la crueldad del infierno fijo en ella. La otra pupila era una masa oscura y vacía. Los labios no eran más que un retorcido tajo informe y violáceo y se movían sin que ningún sonido brotara de ellos. Aquella cosa aterradora siguió moviéndose, acercándose a la hermosa muchacha. Gina ya ni siquiera veía el cuchillo. Todo el espanto, el horror de que era capaz, se centraban en aquel rostro de pesadilla, aquella cosa monstruosa que estaba cada vez más cerca, más cerca…, más aún… Se sintió morir. Y gritó. Su grito fue un alarido horripilante que hubiera levantado en vilo a toda una ciudad…, si alguien hubiera podido oírlo. Pero nadie podía oírla. Sólo le respondió el suave golpeteo de la lluvia en el tejado, en las hojas de las palmas, en el follaje del jardín. Después, el grito murió en medio de un espantoso gorgoteo, cuando el cuchillo empezó su delirante tarea…

El ejército de un hombre solo

Mayer Guinzburg huye de Rusia, donde están masacrando a los judíos, a Porto Alegre, Brasil, donde trata de construir su Utopía: una sociedad redentora e igualitaria, donde nadie es proscrito por sus ideas o su fe. Es el valiente héroe de un nuevo mundo, tenaz propagador de la verdad, solitario y esperanzado navegante en mares de indiferencia. Mayer es un humanista quijotesco, un tanto loco, por supuesto, que va por la vida diciendo su verdad a quien quiera oírla. Desde luego, tal actitud le gana enconos y enojos de todo tipo, lo que da lugar a episodios de amargo humor. Nada arredra a Mayer, único miembro de su ejército particular. Para él todo tropiezo es aliciente y toda dificultad, alimento para el espíritu. Una novela que muestra cómo dan sustento al hombre el ideal y la esperanza.

El edén de las musas

Felices años 20: Valentina llega a Nueva York huérfana, solo con un valioso medallón al cuello, que terminará por convertirse en el talismán de una diva. La gran aventura de una mujer extraordinaria que sorteó la muerte y conquistó la meca del cine y las veladas de jazz y cabaré para ser feliz junto al amor de su vida. Una exquisita historia de amor épica ambientada en el Hollywood naciente y en el fascinante Chicago de los felices años veinte del siglo pasado. Esta es la historia de una época que ya no existe. El acontecer de un tiempo que se esfumó para no volver. La rebeldía de una generación que apuró cada segundo como si fuese el último. La crónica de una década fascinante surgida tras el horror y la destrucción. El rugido de la vida después de la Gran Guerra. Las peripecias acontecidas en Chicago, capital de los excesos. El retrato de un Hollywood naciente, paraíso coloreado en seda, lentejuelas, plumas, charol, camelias, encajes, guipur… Este es el relato de vidas cruzadas por los vaivenes del destino y de una historia de amor épica. De avatares extraordinarios protagonizados por gente corriente que dejó de serlo. Y de Coco Chanel, Ernest Hemingway, Charles Chaplin, Al Capone, Marion Davies, William R. Hearts, Greta Garbo… Esta es la gran aventura de una mujer de ascendencia española que sorteando una muerte anunciada, conquistó la meca del cine, reinó en las veladas de jazz y cabaret, coqueteó con el crimen organizado y se coronó emperatriz del Chicago de los años veinte del siglo pasado. La heroína que se enfrentó al mismísimo Al Capone para ser feliz junto al amor de su vida. Esta es la historia de Valentina, la niña huérfana del medallón de oro y piedras preciosas, que terminaría por convertirse en el talismán de una diva.

El Duque de la Muerte Negra

La sangre corría como un torrente en torno al cuerpo. Barry Ferman se levantó tambaleándose, histérico de excitación. Del cuchillo goteaba sangre, y la había también en sus manos y en los pantalones. La sangre que empapaba la tierra. Se quedó mirando cómo ella seguía desangrándose, destrozada a acuchilladas. La horrenda expresión de su cara parecía fascinarle hasta el extremo de que perdió la noción del tiempo. Entonces, no sabía cuánto tiempo después de su crimen, oyó el chirrido metálico, y volviéndose vio espantado cómo la reja que cerraba el panteón se abría hacia afuera. Boqueó ante aquello. Quiso huir y sus piernas siguieron clavadas allí, como sujeto por la fuerza colosal de un gigante. Después, empezó el horror.

El Dramaturgo

Lo imposible ha ocurrido: Jack Taylor está limpio, y ahora sale con una mujer madura. Los rumores sugieren que incluso va a misa… Las muertes accidentales de dos estudiantes parecerían sólo unos trágicos sucesos aleatorios, de no ser porque en ambos casos hay una copia de un libro de John Millington Synge bajo el cadáver. Jack comienza a creer que El Dramaturgo, un calculador asesino, está ahí fuera, incitándolo a jugar. Mientras el caso se complica, el refugio de Jack, la ciudad de Galway, demanda el sacrificio del único amor que conserva, y, mientras Iraq arde, Jack empieza a sentirse a un paso del abismo.

El doctor Centeno

Enmarcada en el ciclo de las «novelas contemporáneas», El doctor Centeno es una de las obras más ricas y complejas de Benito Pérez Galdós. La figura de Felipe Centeno y sus andanzas por Madrid como criado de Alejandro Miquis —joven estudiante de Leyes con ribetes de hidalguía sorbido por el arte dramático- sirven a Galdós de hilo conductor para seguir levantando la fábrica de su gran «comedia humana», iniciada dos años antes con La desheredada. En torno a ellos desfila una galería de personajes que integran un fresco inolvidable del Madrid de la época, entre los que hallamos a Torquemada, Ido del Sagrario y, sobre todo, Pedro Polo (hombre nacido para la acción, pero reducido a la condición de maestro y capellán), cuya relación con Amparo Sánchez Emperador, aquí solo insinuada, sería objeto al año siguiente de la novela Tormento.

El discurso nocturno

Miguel y Ernestina son primos; eso, sin embargo no ha impedido que sostengan una contenida aunque intrincada relación amorosa. De hecho lo suyo dista mucho de ser algo prohibido. Para la familia de él, Ernestina —habitante de la gran ciudad, rica y recién divorciada— es un gran prospecto. Después de todo, Miguel es un humilde farmacéutico de un pueblo costero y el padre de una niña a la que engendró cuando tenía tan sólo doce años. El problema es que su relación no tiene futuro, como ellos mismos lo aceptan: Miguel, con la voluntad quebrada desde niño, cree que ya no puede volver a empezar: carga con las responsabilidades de quienes no ama. Y a Ernestina, por si fuera poco, le da miedo el sexo. A estas complicaciones hay que sumarle los conflictos protagonizados por las familias de ambos y el peso de una sociedad ansiosa de rumores y vituperios, ya sea en ese pequeño poblado acosado por el calor o en la cosmopolita ciudad de México de la década de 1950. Como si hiciera falta, un nuevo personaje entra en escena: Isidro Ramos, «el caballo de oros» según las cartas de una adivinadora. Este sarcástico y joven pintor se adentrará en la familia de Ernestina y creará un poderoso lazo con Adelaida, la frívola pero amorosa madre de ésta. Y, más importante aún, formará parte del gran proyecto de Ernestina, un complejo plan que le ha sido revelado en un místico viaje a Roma, y que les permitirá a ella y a Miguel convertirse, por fin, en «Los Hacedores».

El diabólico doctor Kell

La puerta del dormitorio se abrió cautelosamente. Algo entró sin hacer apenas ruido. La puerta volvió a cerrarse en el acto. Los ojos de la bestia exploraron las tinieblas de la estancia. Leonora dormía apaciblemente, con un brazo fuera del embozo de las sábanas. De repente, creyó oír entre sueños un extraño chirrido. Aún dormida, dio media vuelta. El chirrido se repitió. En la misma posición, Leonora abrió los ojos. Un rayo de luz lunar entraba a través de las cortinas. Leonora vio unas pupilas que chispeaban como si estuviesen embadurnadas de fósforo. Alarmada, empezó a sentarse en la cama. De repente, aquella cosa saltó hacia ella. Leonora gritó una vez. Percibió un olor horrible, un hedor insufrible, pero la sensación duró una fracción de segundo. Unos dientes afiladísimos se clavaron en su garganta. El dolor, lacerante, llegó hasta el fondo de su cerebro y reventó, en una explosión de agudísimos colores, que cedieron paso muy pronto a la oscuridad definitiva.