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La nave fantasma

Epoca actual: un portaaviones soviético desparece enigmáticamente en el mar Negro. Siglos más tarde, a borde de la nueva Enterprise, la consejera Deanna Troi recibe ondas telepáticas de origen desconocido; al tiempo, una serie de extraños fenómenos alteran la vida cotidiana de la tripulación. Se descubre que la causa es una poderosa e inquietante entidad que vaga por el universo y se alimenta de energía; y quizás también de almas. ¿De dónde procede y qué es ese extraño depredador?. Y sobre todo: ¿qué posibilidades tiene la Enterprise en su enfrentamiento con él?

La nación inventada

La na­ción in­ven­ta­da es un re­pa­so di­vul­ga­ti­vo a la his­to­ria de esos si­glos en los que se formó la iden­ti­dad na­cio­nal cas­te­lla­na, la na­ción sobre la que des­pués se edi­fi­có el casón de Es­pa­ña. La his­to­ria la es­cri­ben los ven­ce­do­res, y la Cas­ti­lla vic­to­rio­sa no fue una ex­cep­ción. En el siglo XIII, tras ganar la ba­ta­lla de Las Navas de To­lo­sa y con­quis­tar gran parte de al-Án­da­lus, cuan­do sólo fal­ta­ba la pieza del reino na­za­rí de Gra­na­da para com­ple­tar el mapa de la lla­ma­da Re­con­quis­ta, Cas­ti­lla era sin duda la na­ción más pu­jan­te de la pe­nín­su­la Ibé­ri­ca y una de las nue­vas po­ten­cias eu­ro­peas. Su pa­sa­do, sin em­bar­go, no era tan bri­llan­te como su pre­sen­te: «no había lo­gra­do la in­de­pen­den­cia de León hasta el siglo XI, había sido uno de los úl­ti­mos reinos cris­tia­nos en nacer y en co­men­zar la gue­rra con­tra el islam». Fue en ese mo­men­to, du­ran­te los reina­dos de Fer­nan­do III y de Al­fon­so X, cuan­do toda una serie de fal­sos mitos, exa­ge­ra­cio­nes y me­dias ver­da­des —de los jue­ces de Cas­ti­lla a Fer­nán Gon­zá­lez o El Cid—, en­tran en la co­rrien­te his­tó­ri­ca. Han es­ta­do ahí hasta hace muy poco y aún for­man parte de la cul­tu­ra po­pu­lar. La na­ción in­ven­ta­da es un re­pa­so di­vul­ga­ti­vo a la his­to­ria de esos si­glos en los que se formó la iden­ti­dad na­cio­nal cas­te­lla­na, la na­ción sobre la que des­pués se edi­fi­có el casón de Es­pa­ña. Es­cri­to con rigor y un va­ria­do anec­do­ta­rio, ideas e his­to­ria, Ar­se­nio e Ig­na­cio Es­co­lar han con­se­gui­do re­pa­sar de forma amena la his­to­ria de Cas­ti­lla se­pa­ran­do, para siem­pre, reali­dad y le­yen­da.

La mujer en el tiempo de las catedrales

¿La mujer ha sido siempre la perpetua menor que fue en el siglo XIX? ¿Estuvo siempre apartada de la vida política como en la Francia de Luis XIV? ¿Nunca tuvo más independencia económica que la que le otorgaba la autoridad marital? Este estudio sistemático, realizado a través de una multitud de ejemplos concretos, no deja escapar ningún aspecto de las actividades femeninas en el curso del periodo feudal y medieval: la administración de bienes, los oficios, el comercio; el dominio del pensamiento, de la literatura y también de la política; mujeres escritoras, educadoras, propietarias feudales, mujeres que animaron las cortes de amor y que inspiraron las novelas de caballería. A lo largo de estas páginas nos enteramos de que el más antiguo tratado de educación en Francia es obra de una mujer, que en el siglo XIII las mujeres ejercían habitualmente la medicina, que en el siglo XII la orden de Fontevraud reunía a monjas y frailes bajo la autoridad de una abadesa. En la época feudal las niñas eran mayores de edad a los doce años, dos años antes que los varones y sólo en el siglo XVIII la mujer se vio obligada a adoptar el apellido de su marido. Régine Pernoud, gran medievalista, esboza a partir de la historia de las mentalidades y de los hechos sociales un esquema de la evolución del poder de la mujer a través de los siglos: desde sus orígenes, con las libertades y la responsabilidad adquiridas, hasta su decadencia en la que influyó, entre otros acontecimientos, la Universidad de París y el decreto del parlamento parisiense de 1593 que prohibió a la mujer toda función en el Estado.

La mujer del maquis

Cantabria, 1957. Paco Bedoya, el último maquis, cae bajo las balas de la Guardia Civil. Han pasado diecinueve años desde que Franco ganó la guerra, diecinueve años en los que un puñado de hombres, con el apoyo de las gentes de unos valles perdidos, mantuvieron su lucha por la libertad.Esta es la historia de esos hombres y mujeres que sufrieron torturas, cárcel y represión. Aún hoy, el miedo habita en los rincones de las casonas, en las grietas de las paredes, bajo el musgo y el verdín que cubre las piedras de sillería. El miedo, el miedo… Y la vergüenza. Ellos están dispuestos a recuperar un tiempo doloroso y oscuro, en el que nunca faltó el amor y la pasión, la solidaridad y el recuerdo silencioso.Y también es la historia de amor de Paco Bedoya, el último maquis, y de Mercedes San Honorio, dos jóvenes que se enamoraron antes de cumplir veinte años y tuvieron un hijo en común, que se vieron obligados a vivir su amor en la distancia y a soñar que algún día podrían reencontrarse.

La mujer de tu prójimo

La polémica obra maestra del escritor y periodista Gay Talese sobre las costumbres sexuales en Estados Unidos, en una edición revisada y actualizada. La publicación en 1981 de «La mujer de tu prójimo» revolucionó la percepción de las costumbres sexuales de los estadounidenses y, por extensión, de Occidente. El ya clásico reportaje de Gay Talese aborda uno de los grandes temas de nuestro tiempo de forma magistral, sorprendente y reveladora. Talese se embarcó en una excepcional investigación de la revolución sexual del siglo XX, en la que podemos oír las voces de sus grandes protagonistas: desde partidarios de la censura y ciudadanos escandalizados, pasando por los propietarios de salones de masajes, hasta el fundador de la revista «Playboy», Hugh Hefner. Historias de primera mano en las que el autor compromete su intimidad en más de una ocasión con el fin de explotar el cambiante paisaje sexual y moral en los años posteriores a la revolución de los años setenta. Fascinante y polémico, «La mujer de tu prójimo» cambió la manera en que nos veíamos a nosotros mismo y a los demás.

La muerte regaló cinco llaves

Finalmente, la soga le alcanzó el cuello y se ciñó en torno a su yugular. Arlene chilló de nuevo, esta vez dando una sacudida tan violenta que estuvo a punto de volcar el sillón de ruedas. Se llevó las manos a la cuerda, desesperadamente, queriendo aflojársela pero la soga se alzó, de pronto, y ella también quedó allí colgando, junto a tío Jess. Poco después, se balanceaban sus piernas sin vida, como asimismo sin vida se balanceaba su cuerpo.

La muerte del pequeño burgués

Franz Werfel —el «imperdonable Werfel», como lo llamó Kafka— nació en Praga en 1890 y murió en su exilio estadounidense en 1945. Fue poeta, dramaturgo y narrador. Como poeta, fue uno de los creadores del expresionismo y un entusiasta y cálido amigo de la vida. Como dramaturgo, fue el autor de un drama con tema mexicano: «Juárez y Maximiliano», una tragedia histórica que pronto se esfuma en una tragedia religiosa, no política. Como narrador es endemoniadamente camaleónico: lo mismo exploró la ciencia fantástica que el género popular y el relato de aventuras (en libros muy afortunados como «Verdi, novela de ópera»), que la ficción seria, religiosa y tolstoiana («La canción de Bernardette», por ejemplo, que lo llevó a las puertas del catolicismo). Werfel es también autor de algunos cuentos —tres de los cuales presentamos en esta edición— literalmente sin par, por la agilidad amable y percusiva del estilo, por el continuo brotar de las imágenes, y por el perfil imprevisible de sus argumentos. No se tiene una idea de lo que es la prosa moderna si no se ha dejado resonar en nosotros esta prosa, con sus atmósferas morbosas, trasoñadas y lúcidamente desconsoladas. ¿De qué habla Werfel? De los esplendores de un imperio desaparecido y de pintura (aquí se leerá un relato que dramatiza lo complejo e intrincado que pueden llegar a ser las seducciones del arte), de hedonismo (como experiencia en sí misma sustancial y redentora) y del hecho de afrontar la muerte con una epifánica conciencia superior; de taxonomías sociales, de la vieja Praga de las mil torres, de animados burdeles y de prostituta en actitud risueña; de gente que soporta conmociones genuinas, serios golpes de tormenta, de shock y de ridiculización para poder promulgar unas ideas realmente importantes, de cierta chifladura y cierta soledad que domina a las personas. En suma: válido y valiente del verdadero arte de la ficción.

La muerte de la duquesa

En la turbulenta Italia de los Médicis y los Borgia, el duque De Rocca ve amenazada la paz de su feudo. Dos poderosas familias, enfrentadas por un odio ancestral, se hallan a punto de entablar una guerra a muerte. El duque adopta una solución salomónica: ordena el enlace matrimonial entre dos jóvenes miembros de las familias en pugna. Pero poco antes de llevarse a efecto la unión desaparece la novia y muere asesinada la esposa del duque. El enigmático Segismundo se ocupará de esclarecer los hechos.

La muerte de Guernica

La destrucción de Guernica el 26 de abril de 1937 quedó grabada a fuego en la conciencia europea: fue la primera ciudad «abierta» prácticamente arrasada por completo durante un bombardeo. Fueron tres horas de bombas y ametrallamientos en vuelos rasantes, un atroz ataque, perpetrado en día de mercado, que más tarde fue objeto de una terrible campaña de manipulación. En «La muerte de Guernica», Paul Preston, nos cuenta la historia de ese bombardeo, desde las tácticas de la Legión Cóndor y sus tratos con Franco hasta la obsesión de Mola y la impagable labor de periodistas como George Steer.

La Muerte Blanca

**Simo Häyhä está considerado como el francotirador más letal de toda la historia.**
Durante la Guerra de Invierno librada por Finlandia y la Unión Soviética entre 1939 y 1940 infligió a los soviéticos 542 muertes confirmadas, un récord que aun hoy prevalece. Silencioso y veloz, el objetivo rara vez escapaba a su mira. Su manera de actuar en el campo de batalla se ha convertido en un modelo para los francotiradores de todo el mundo.
Esta biografía de Tapio Saarelainen, oficial de carrera en el Ejército finlandés y experto tirador de éilte, explora en profundidad la vida de Simo Häyhä, la Muerte Blanca, en todas sus facetas. Desde sus hazañas en la Guerra de Invierno contra Stalin, hasta los secretos de su éxito en los nevados paisajes finlandeses, analiza también su carácter y personalidad, su técnica y, también, una mirada detallada de su propio fusil. En definitiva, una obra fundamental para entender la guerra a pequeña escala.

La mitad oscura

Cuando Thad Beaumont en pleno bloqueo creativo, después de que su novela «Las súbitas bailarinas» optara al Premio Nacional de Literatura y lo perdiera, decidió seguir los consejos de su mujer y publicar una serie de thrillers retorcidos y sangrientos bajo el seudónimo de George Stark, no pensó, ni por asomo, que le sería tan difícil «deshacerse» de ese otro yo que, no se explicaba cómo, había dejado de ser ficticio. Cuando el comisario Alan Pangborn apareció en su casa acusándole de un brutal asesinato, Thad quería afirmar su inocencia, asegurar que nada tenía que ver con todos esos monstruosos asesinatos cometidos tan cerca de su casa, ni con la retorcida mente que protagonizaba sus novelas policíacas, ni con las llamadas de aquella voz que, obscena y susurrante, le pedía al teléfono que se rindiese. Pero ¿cómo podía explicar que sus huellas ensangrentadas aparecieran por todas partes en la escena del crimen?

La mirada inmóvil

Esta novela propone al lector un viaje peculiar, desde los enigmas de nuestra historia de principios de siglo hasta las confusiones del presente y del próximo futuro. La desdoblada —en realidad, multiplicada— personalidad del protagonista llega a amalgamar, en su lúcido delirio, un riquísimo repertorio de valores psicológicos, filosóficos, y sobre todo, líricos, es decir poéticos. Y todo en la densa vena de un humorismo implacable. Sender no nos ofrece soluciones, pues para él —son palabras suyas— «la vida es un caminar constante hacia una meta inalcanzable». Un camino a lo largo del cual vivimos el amor y el odio, la voluptuosidad y la angustia, la esperanza, el anhelo, la soledad y el desaliento. La ironía de Sender, ora chispeante, ora apenas insinuada entre líneas, no excluye un delicado trasfondo de ternura (o, acaso, de genuina y muy humana «piedad»). Se realiza así, en la dilatada y frenética consciencia del protagonista, el ideal senderiano de «humanidad desnuda» que nuestro autor contrapone al concepto de «persona», recordándonos de pasada, y no sin intención, que al fin y al cabo «persona» significa «máscara». Máscara que tal vez sólo sea accesible a través de la mirada neutra y terrible del «Bobo de Coria», ese enigmático lienzo en el que Velázquez fijó para siempre la expresión de una insondable obtusidad (o de una certeza no menos insondable…) Una mirada que no sabemos o no podemos descifrar: la «mirada inmóvil» en que el todo y la nada se identifican.

La mesa de las tres moiras

Cuando Jack —norteamericano, piloto de la aviación comercial retirado— sale de su casa dispuesto a dar un paseo por un parque próximo, está lejos de imaginar que va a toparse con el personaje más excéntrico y fantástico que haya conocido en su vida: Mitchell, el esquizofrénico permanentemente acompañado por un mudo celador. El largo monólogo de Mitchell constituye el núcleo central de esta apasionante novela, y a través de él Sender teje una inquietante historia en la que reaparecen una y otra vez los temas obsesivos de la locura universal y de la culpabilidad. Se habla de Hitler, de Stalin, de los crímenes cometidos por los alemanes, del fanatismo japonés, de la humanidad manipulada por la electrónica… Y aunque quien habla se supone que está loco, esta misma locura permite decir sin ningún freno lo que en otro tipo de relato hubiera sido imposible.

La mediadora

Es muy probable que la historia que se cuenta en esta novela, la de Mavi y Agustín, nos toque muy de cerca. Su divorcio engrosa esa estadística que dice que España es el quinto país del mundo por número de divorcios. Por mucho que la suya sea una historia común, repetida miles de veces, tampoco en su caso, como en el de nadie, la estadística les había preparado para la sensación de fracaso, el rencor y la incertidumbre que acompañaron a su ruptura.¿Cómo es posible, se preguntan, nos preguntamos todos, que dos personas que han compartido tanto —hijos, techo, ilusiones y sinsabores— hayan roto sus puentes de una manera aparentemente irreparable? Jesús Sánchez Adalid sorprenderá a sus lectores con una narración muy alejada de sus exitosas novelas históricas. Un relato aparentemente sencillo pero imposible de soltar, cuyos personajes apelarán directamente al corazón de los lectores, a los que harán reflexionar sobre la necesidad de llegar a acuerdos para conseguir perdonar: un requisito imprescindible cuando se quiere vivir en paz.

La matanza de Grub Street

Bruce Alexander de la mano de Jeremy Proctor, el joven asesor del juez ciego John Fielding, nos introduce en esta ocasión en el mundo de la cicatería, las envidias, los resquemores y las rivalidades que a finales del siglo XVIII dominaban el mundo editorial londinense. Ahí parece residir el origen de un macabro y brutal asesinato múltiple cometido en la calle de las imprentas por excelencia, y el perspicaz magistrado tendrá que hacer gala de todo su talento para demostrar que el joven al que arrestaron con un hacha ensangrentada en la mano nada tuvo que ver en ello.