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El enigma del convento

1814. Tras demostrar su fidelidad a Fernando VII en América combatiendo contra los independentistas, el general Goyeneche es llamado a la corte española para ayudar al monarca a combatir el movimiento liberal que pretende restaurar en España la Constitución de Cádiz. Pero en esos tiempos convulsos todos se mueven por el estrecho filo que separa la lealtad y la traición, y cualquiera puede ser acusado de conspirar contra el rey. Por ello, el general intentará recuperar unos papeles comprometedores que se encuentran escondidos en el Perú y que ponen en riesgo su persona, su prestigio y su patrimonio. Con un admirable dominio del suspense, Jorge Eduardo Benavides construye una gran novela de intriga que tiene como epicentro el convento de Santa Catalina, en Arequipa, cuyos muros custodian importantes documentos que pueden comprometer la vida de todos aquellos que aparecen en ellos. Sólo cuando el mal irrumpe en las tranquilas estancias del convento se hará indispensable mantener a salvo los secretos guardados durante siglos.

El enigma de Mount Kooran

Mucho antes de que la Trans-Africa Railways Company acometiera la atrevida tarea de horadar veintitrés kilómetros de sólida roca, una compañía experimentada en análisis del subsuelo había llevado a cabo exhaustivas comprobaciones geológicas con resultado absolutamente positivo. Según el informe de los análisis geológicos, Mount Kooran era una compacta masa de granito y mármol. No existían en los senos de la tierra fallas de consideración, galerías subterráneas, grandes depósitos de aguas subálveas ni otro tipo de impedimento grave para la construcción del túnel, el cual una vez terminado, permitiría el tránsito de trenes y automóviles, facilitando enormemente el transporte de viajeros y mercancías a través de varios países situados en Centro-Africa. Pero… la sólida roca se hundió materialmente arrastrando a hombres y máquinas perforadoras…

El emperador de los alquimistas

Introvertido y extravagante, Rodolfo II convirtió la ciudad de Praga en un hervidero de cultura donde se dieron cita científicos, artistas y matemáticos… pero también magos, nigromantes, charlatanes y vividores que hicieron de la vieja Bohemia un lugar tan fascinante como lúgubre. Según los astrólogos del momento, Rodolfo vino al mundo bajo una nefasta conjunción de los astros, los mismos que tanto le fascinarían siendo adulto. Para alejarle de las influencias luteranas, su tío Felipe II reclamó que fuera llevado, junto a su hermano Ernesto, a España para continuar con su educación. A su regreso a Viena, el futuro emperador ya no se identificaba con la corte que le vio nacer. Tras siete años en España, no volvió a sentirse cómodo en su país natal. Su padre, Maximiliano, preocupado porque la corona imperial siguiese en manos de la familia, presionó a la Liga para que su hijo fuera nombrado rey de Hungría y de Bohemia.

El embrujo de Satán (2ª ed.)

Se quedó muda de espanto ante la aparición. Instintivamente se envolvió con la toalla y musitó sin voz: —¿Quién…? Entonces, Gina gritó y retrocedió presa de espanto. Una mano apartó violentamente la negra envoltura. En la mano brillaba el acero de un herrumbroso cuchillo. El movimiento fue tan violento que hizo que la capucha del aparecido se deslizara hacia atrás… Y entonces Gina vio algo horrendo, tan increíble, que su razón se negaba a admitirlo. Un rostro espeluznante, como roído por una legión de ratas hambrientas, y en el que brillaba un ojo maligno, con toda la crueldad del infierno fijo en ella. La otra pupila era una masa oscura y vacía. Los labios no eran más que un retorcido tajo informe y violáceo y se movían sin que ningún sonido brotara de ellos. Aquella cosa aterradora siguió moviéndose, acercándose a la hermosa muchacha. Gina ya ni siquiera veía el cuchillo. Todo el espanto, el horror de que era capaz, se centraban en aquel rostro de pesadilla, aquella cosa monstruosa que estaba cada vez más cerca, más cerca…, más aún… Se sintió morir. Y gritó. Su grito fue un alarido horripilante que hubiera levantado en vilo a toda una ciudad…, si alguien hubiera podido oírlo. Pero nadie podía oírla. Sólo le respondió el suave golpeteo de la lluvia en el tejado, en las hojas de las palmas, en el follaje del jardín. Después, el grito murió en medio de un espantoso gorgoteo, cuando el cuchillo empezó su delirante tarea…

El emblema del traidor

Estrecho de Gibraltar, 1940. En el epicentro de una tormenta, el capitán González rescata a un grupo de náufragos alemanes. Cuando cesa el temporal, el cabecilla le obsequia con un emblema de oro macizo. De la conversación con ellos, González no olvidará dos palabras: traición y salvación. En torno a este emblema gira la aventura de Paul, un joven huérfano que vive con su madre y sus tíos, los barones von Schroeder. Una revelación oculta sobre la extraña muerte del padre de Paul precipitará una peligrosa investigación en el Munich de entreguerras. Ni siquiera su amor por Alys, una intrépida fotógrafa judía, acabará con su obsesión por descubrir qué le sucedió realmente a su padre. Pero lo que Paul no sabe es que su indagación traerá consecuencias impredecibles y cambiará para siempre el destino de las personas que le rodean. Masonería, nazismo, amor y traición se funden en un thriller lleno de sorpresas sobre la búsqueda de la verdad y el alto precio que hay que pagar por encontrarla. Una novela inolvidable inspirada en un caso real que recorre la historia de un emblema vinculado al círculo de poder de la Alemania nazi.

El Duque de la Muerte Negra

La sangre corría como un torrente en torno al cuerpo. Barry Ferman se levantó tambaleándose, histérico de excitación. Del cuchillo goteaba sangre, y la había también en sus manos y en los pantalones. La sangre que empapaba la tierra. Se quedó mirando cómo ella seguía desangrándose, destrozada a acuchilladas. La horrenda expresión de su cara parecía fascinarle hasta el extremo de que perdió la noción del tiempo. Entonces, no sabía cuánto tiempo después de su crimen, oyó el chirrido metálico, y volviéndose vio espantado cómo la reja que cerraba el panteón se abría hacia afuera. Boqueó ante aquello. Quiso huir y sus piernas siguieron clavadas allí, como sujeto por la fuerza colosal de un gigante. Después, empezó el horror.

El dolor de los demás

En la Nochebuena de 1995, el mejor amigo de Miguel Ángel Hernández asesinó a su hermana y se quitó la vida saltando por un barranco. Ocurrió en un pequeño caserío de la huerta de Murcia. Nadie supo nunca el porqué. La investigación se cerró y el crimen quedó para siempre en el olvido. Veinte años después, cuando las heridas parecen haber dejado de sangrar y el duelo se ha consumado, el escritor decide regresar a la huerta y, metiéndose en la piel de un detective, intenta reconstruir aquella noche trágica que marcó el fin de su adolescencia. Pero viajar en el tiempo es siempre alterar el pasado, y la investigación despertará unos fantasmas que creía haber dejado atrás: la infancia marcada por la Iglesia, el pecado y la culpa; la presencia constante de la enfermedad y la muerte; el universo opresivo y cerrado del que un día consiguió salir. Y con ellos emergerá también la experiencia de una nostalgia contradictoria: la memoria de una felicidad velada, el reencuentro con un origen injustamente sepultado.

El doctor Marigold

El libro contiene dos relatos: El doctor Marigold (Doctor Marigold’s Prescriptions, 1865) El indolente viaje de dos principiantes perezosos (The Lazy Tour of Two Idle Apprentices, 1857)

El diccionario del diablo

Inspirado por la misma contemplación aséptica e implacable de la naturaleza y de la sociedad humanas, el «Diccionario del diablo» es fruto de un constante trabajo que, sobre todo en su labor periodística, Ambrose Bierce (1842-¿1914?) fue alumbrando desde 1868 hasta 1911. Este libro singular, en el que la precisión quirúrgica de la expresión y la agudeza conceptual brillan con fuerza, conoció un éxito instantáneo, además de encontradas opiniones, desde el mismo momento de su publicación y es uno de los grandes libros satíricos de todos los tiempos.

El diabólico doctor Kell

La puerta del dormitorio se abrió cautelosamente. Algo entró sin hacer apenas ruido. La puerta volvió a cerrarse en el acto. Los ojos de la bestia exploraron las tinieblas de la estancia. Leonora dormía apaciblemente, con un brazo fuera del embozo de las sábanas. De repente, creyó oír entre sueños un extraño chirrido. Aún dormida, dio media vuelta. El chirrido se repitió. En la misma posición, Leonora abrió los ojos. Un rayo de luz lunar entraba a través de las cortinas. Leonora vio unas pupilas que chispeaban como si estuviesen embadurnadas de fósforo. Alarmada, empezó a sentarse en la cama. De repente, aquella cosa saltó hacia ella. Leonora gritó una vez. Percibió un olor horrible, un hedor insufrible, pero la sensación duró una fracción de segundo. Unos dientes afiladísimos se clavaron en su garganta. El dolor, lacerante, llegó hasta el fondo de su cerebro y reventó, en una explosión de agudísimos colores, que cedieron paso muy pronto a la oscuridad definitiva.

El día que se perdió la cordura

«A veces el destino nos pone a prueba para que sepamos que existe». Centro de Boston, 24 de diciembre, un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de la cordura y que los llevará hasta unos sucesos fortuitos ocurridos en el misterioso pueblo de Salt Lake diecisiete años atrás. Con un estilo ágil lleno de referencias literarias —García Márquez, Auster, Orwell o Stephen King— e imágenes impactantes, Javier Castillo construye un «thriller» narrado a tres tiempos que explora los límites del ser humano y rompe los esquemas del género de suspense. Amor, odio, destino, extrañas prácticas, intriga y acción trepidante inundan las páginas de una novela que se ha convertido en todo un fenómeno editorial.

El día de la concordia

Jimmy Blake es tan rico y tan joven que no encuentra otra ocupación en la vida que el ocio. Vive en la suntuosa mansión Blackheath junto a su primo Gerald van Roon, un prestigioso científico sin un duro. Una noche van Roon le invita a una cena de protocolo en el número 10 de Downing Street, a la que asistirán numerosos científicos y políticos. A pesar de las reglas de etiqueta, el famoso matemático Maggerson llega tarde. ¡Y en qué estado! Desgreñado y dando voces tiene la apariencia de alguien que ha vuelto loco. Al día siguiente, van Roon se marcha precipitadamente de Blackheath. Lo encuentran moribundo en los alrededores, muy cerca de Warden’s Lodge, una casa abandonada. Jimmy empieza a observar la casa, donde hay ciertos movimientos que le llevan a descubrir una conspiración del gobierno.

El día de la batalla

En «Un ejército al amanecer» –que fue ganador del Premio Pulitzer de Historia 2003- Rick Atkinson proporcionaba una historia dramática y autorizada del triunfo de los aliados en África del Norte. Ahora, en «El día de la batalla», sigue a los reforzados ejércitos norteamericanos y británicos en su camino para invadir Sicilia en julio de 1943 y luego, milla tras milla de sangre, hacia el norte. El resultado de la campaña nunca fue cierto; de hecho, Roosevelt, Churchill y sus consejeros militares se enzarzaron en un acalorado debate sobre si esa invasión era una buena idea. Pero una vez en camino, el compromiso de liberar Italia de los Nazis no flaqueó, a pesar del precio atrozmente alto. Las batallas en Salerno, Anzio, y Monte Cassino fueron particularmente difíciles y mortales pero, sin embargo, con el transcurso de los meses las fuerzas aliadas siguieron empujando a los alemanes hacia el norte de la península italiana. Y con la liberación de Roma, en junio de 1944, la victoria por fin comenzó a parecer inevitable. Utilizando una serie asombrosa de fuentes primarias, y escrito con gran dramatismo y fluidez, este libro constituye una historia narrativa de primera línea.

El día D – La batalla de Normandía

Antony Beevor ha alcanzado justa fama universal con sus libros de historia del siglo XX, entre los que sobresalen los «bestsellers» «Stalingrado», «Berlín. La caída» y «La guerra civil española», traducidos a más de treinta idiomas. El secreto de su éxito está en su portentosa capacidad para dotar de carne y sangre, de vida, a las criaturas históricas que pueblan sus libros. El puntilloso rigor del documentalista se convierte, por el arte de Beevor, en brillante narración donde no se sabe qué admirar más, si su solvencia histórica o la irresistible adicción literaria que suscita. Ahora, el genial escritor vuelve a maravillamos con su narración del Día D. Tras largos años de trabajo en archivos que sus predecesores no pudieron consultar (más de treinta, en media docena de países), ha escrito lo que nos parece una obra total sobre la experiencia de la guerra: los preparativos de la invasión de Normandía por las fuerzas aliadas, la disciplinada resistencia de los soldados alemanes, el enfrentamiento, terrible, en las cabezas de playa, el penoso avance en territorio francés con batallas tan fieras como las que se libraban en el frente oriental, el calvario de los civiles franceses masacrados por ambos bandos, las miserables disensiones entre los jefes militares, o la visión, casi insoportable, de la exacción más terrible de la guerra: los heridos, los desnudos y los muertos. «Beevor es un maestro en el arte de dar nueva luz a temas ya conocidos. Ha reunido una gran cantidad de nuevas fuentes, voces y anécdotas inéditas para crear una saga tan vívida como sus anteriores narraciones de “Stalingrado” y “Berlín. La caída: 1945”. El relato del Día D es espectacular. Nadie sabe mejor que Beevor cómo traducir la aridez de la historia militar en un relato humano vivo, conmovedor e impactante. Su libro ofrece un millar de escenas de drama, terror, crueldad, compasión, coraje y cobardía. Una poderosa narración de la batalla de Normandía difícilmente superable». MAX HASTINGS

El despertar

No todas las catástrofes empiezan en Estados Unidos. Korvec nos traslada a África para enseñarnos que el comienzo del apocalipsis comienza con la desmesurada curiosidad humana. Un grupo de mercenarios es contratado para una misión relativamente sencilla, sin embargo una mezcla de decisiones erróneas, malas compañías y arena la convertirán en una peligrosa aventura.

El despertar

Kate Chopin es, sin duda, la primera escritora norteamericana que se formó fuera de la trama ideológica protestante y de los parámetros de la historia cultural calvinista. Su ascendencia francesa, su bilingüismo y biculturalismo la conectaron directamente con la tradición literaria europea. Las cualidades estéticas e ideológicas de su obra muestran una sofisticación formal y un cosmopolitismo ajenos a la moral o a los juicios de valor convencionales. Cuestiones consideradas trágicas e inmorales en la literatura respetable y edificante, como el suicidio, la infidelidad o el adulterio, que no encontraban eco en la literatura norteamericana de la época, fueron tratadas por la escritora en el contexto local y con el realismo con que lo hacían los escritores contemporáneos franceses. La publicación de El despertar en 1899 desencadenó una cascada de críticas negativas que mostraban los condicionantes y prejuicios morales de los críticos norteamericanos de fin de siglo. Considerada a menudo como la Madame Bovary criolla, la protagonista, Edna Pontellier, es una mujer burguesa que entra en crisis al poner en duda el papel del matrimonio y la maternidad, manifiesta abiertamente su deseo sexual y decide romper con toda la seguridad que le otorga su privilegiado estatus social.