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Nunca la Jodas

Si en Dinero fácil los bajos fondos de Estocolmo eran los protagonistas absolutos, en Nunca la jodas sus antihéroes se siguen moviendo como peces en el agua entre maleantes, estafadores, mafiosos y ex convictos. Jorge, Mrado y JW ceden la batuta a Mahmud, Niklas y Thomas Andrén, pero sin llegar a desaparecer de escena.
A Mahmud no le queda otra que acabar trabajando para el capo yugoslavo Radovan tras su paso por la cárcel. Niklas vuelve a casa de su madre después de unos difíciles años en Irak enrolado en una organización militar. Y Thomas se debate entre policía corrupto y delincuente de poca monta. Un caso de asesinato en el que hay más sombras que luces se convierte en una niebla que envilece las calles de la capital, y además hace que los protagonistas tropiecen con algo que podría resultar demasiado grande… Incluso para la propia Suecia: la muerte del primer ministro, Olof Palme.
«Una nueva voz que aporta solvencia narrativa, inteligencia en la creación de personajes y una inquietante verosimilitud. Otra instantánea perturbadora, acaso la más realista hasta la fecha,, del antiguo paraíso nórdico zarandeado por la globalización criminal».LORENZO SILVA

Nueve y la muerte son diez

La muerte navega a bordo del Edwardic. “¡Apaga esa luz!” gritó una voz casi en su oído. No se había dado cuenta de que estaba en medio de una pequeña multitud, hasta que una docena de movimientos agitaron el amargo aire. Algo duro, un hombro o una mano, lo golpeó debajo del omóplato izquierdo empujándolo hacia adelante. Entró en pánico al ver la barandilla precipitarse sobre él, balanceándolo lo suficiente para ver el fosforescente hervidero debajo. Justo delante de él, alguien salió de la oscuridad y golpeó la mano que sostenía el fósforo. Su luz se extinguió. “¿Cómo se te ocurre mostrar una luz en cubierta?” exigió la voz del tercer oficial. “Hombre al agua”, Hooper logró tartamudear. “Cayó al agua, con una bala en la parte de atrás de su cabeza. Incluso vi al tipo que le disparó. Por el amor de Dios, no se quede ahí preocupándose por fósforos. Hombre al agua”.

Nuestra Señora de la Luna

Volvió a nacer la noche del siete de septiembre, víspera del Pino, durante una ola de calor sofocante. Al hombre, por supuesto, le importaba un bledo su renacimiento, ¿quién sabe si lo que buscaba era precisamente acabar con todo de una vez para siempre? Una aparición, la de un hombre que deambula solo y desnudo por una carretera, y una desaparición, la de un periodista que pregunta demasiado, se entrecruzan en mitad de septiembre. Ambos caminos conducen a un valioso cuadro del siglo XVII del que nadie quiere hablar. El calor es huraño. El aire irrespirable. Todos mienten. En este escenario, a Ricardo Blanco le toca descifrar el enigma de Nuestra Señora de la Luna, en un momento de su vida en el que todo parece desmoronarse. Por si fuera poco, cada huella conduce a un lugar diferente (el Museo Diocesano, el Convento de las Ursulinas, el Obispado) pero igual de confuso.

Nuestra América

Generalmente se piensa en Estados Unidos como una ramificación de Inglaterra, con un desarrollo histórico que avanza de este a oeste y arranca con los primeros colonos ingleses de Jamestown. Esta perspectiva no atiende a la significación del pasado hispánico de Estados Unidos. Dado que el perfil de este país es cada vez más hispano, la importancia de recuperar esa dimensión del relato nacional es hoy mayor que nunca. Esta apasionante historia comienza con los exploradores y conquistadores que asentaron las primeras colonias españolas en Puerto Rico, Florida y el sudoeste norteamericano. Misioneros y ganaderos llevaron el impulso expansivo de España hasta finales del siglo XVIII, colonizando California, elaborando mapas del interior americano hasta las Montañas Rocosas, y trazando la costa del Pacífico. Durante el siglo XIX anglo-América se expandió hacia el oeste bajo la bandera del «Destino Manifiesto», y consolidó su predominio mediante la guerra con México. En el resurgir hispano que siguió, fueron los pueblos de América Latina los que se diseminaron por todo el continente, desde el territorio hispánico del oeste hasta grandes ciudades como Chicago, Miami, Nueva York y Boston. Es evidente que Estados Unidos tiene un presente y un futuro hispanos. Felipe Fernández-Armesto nos presenta una nueva historia de Estados Unidos con un pasado hispano, escrita con la característica agudeza, ingenio e inteligencia de uno de los más eminentes historiadores internacionales. «Una crónica rica y conmovedora […] Quizá la primera historia que plantea la posibilidad de que esta nación se convierta en un prometedor país latinoamericano.» «New York Times Book Review» «Extremadamente bien escrito y apasionante.» «Los Angeles Times»

Noviembre sin violetas

Juan Galba se cree a salvo en su tranquilo empleo en un balneario. Hace ya una década que disolvió la sociedad criminal que formaba con su gran amigo, Pablo Echevarría, muerto en extrañas circunstancias. Pero un día se presenta en el balneario Claudia Artola, la viuda de éste. Lleva consigo unas cartas que obligarán a Juan a volver, muy a su pesar, a los manejos ilícitos. Por una lealtad no exenta de culpa, deberá proteger a Claudia de una implacable persecución y resolver un escabroso crimen. Pero lo que Juan no sospecha es que tras la sucesión de cadáveres y asesinos, se perfila una venganza perfectamente trabada. Noviembre sin violetas parece, en una primera aproximación, una apasionante y vertiginosa novela policíaca. Sólo que en este caso el enigma encuentra al detective y no al revés, como suele ser habitual en este género. Desde esa inversión de los cánones, nada es lo que parece y los personajes casi nunca muestran su verdadero rostro. La novela es, en fin, una reflexión sobre la absolución que quizá merezca toda acción humana y sobre la condena que pesa, por el contrario, sobre sus consecuencias.

Nota sobre la supresión general de los partidos políticos

Entre los filósofos europeos del siglo XX destaca la brillante figura de Simone Weil, profesora de filosofía e intelectual comprometida con el sindicalismo revolucionario. En este texto Weil denuncia el carácter dogmático de los partidos, su funcionamiento basado en la disciplina y lo que constituye verdaderamente su única finalidad: la consecución del poder y la permanencia en el mismo.

Nosotros los Cátaros

La historia de los cátaros es bien conocida: las brutalidades de la cruzada, las persecuciones de la Inquisición, la masacre de Montsegur, la muerte en la hoguera del último «perfecto» en 1321. Lo que sabíamos de su religión, en cambio, procede sobre todo de lo que contaban sus enemigos. Hasta que el hallazgo de textos cátaros auténticos nos ha permitido descubrir la realidad de sus creencias y de sus prácticas. Michel Roquebert, uno de los mejores estudiosos de la historia del catarismo, nos descubre cuáles eran sus ideas sobre el origen del mal, sobre la existencia, al lado del buen Dios, de otro principio autor de todos los males, sobre las dos creaciones del mundo o sobre el camino de la salvación. Roquebert nos muestra, además, comparando estas creencias con las del catolicismo ortodoxo, que esta iglesia sin misa ni eucaristía, sin cruces, juicio final ni infierno, se planteaba ya problemas que siguen angustiando a los cristianos de hoy en el mundo después de Auschwitz.

Nocturno

Christopher Snow conoce la noche como nadie, pues la extraña enfermedad cutánea que padece lo hace peligrosamente vulnerable a la luz solar y lo ha condenado a vivir veintiocho años en perpetua oscuridad. No es, sin embargo, de noche cuando avisan a Chris de que su padre está agonizando, aunque sí suceden durante la oscuridad todos los acontecimientos que se precipitan con su muerte: el descubrimiento casual por parte de Chris de que el cadáver de su padre ha sido cambiado por otro; las asombrosas revelaciones de una enfermera sobre experimentos genéticos en los que estaría implicada la difunta madre de Chris; la aparición de extraños seres tan inteligentes como agresivos, que rondan en la noche. Un mal oscuro impregna la sociedad, y Chris sólo cuenta con su novia, Sasha, y su amigo Bob para hacerle frente& Nocturno, crónica de una noche de premoniciones, descubrimientos y revelaciones demasiado espantosas, es a la vez un thriller, una fantástica aventura, un canto a la amistad y una conmovedora historia del triunfo sobre las propias limitaciones. Una novela inquietante y oscura, matizada por una poderosa intriga y un irresistible sentido del humor.

Noches En Hollywood

A la deriva en el brumoso Hollywood de los cincuenta, Dick Contino, un acordeonista prácticamente acabado, trata de dar un empujón a su carrera perpetrando un secuestro perfecto: el suyo propio. La historia de Contino abre este fantástico libro compuesto por seis relatos ambientados entre 1947 y 1959. A la deriva en el brumoso Hollywood de los cincuenta, Dick Contino, un acordeonista practicamente acabado, trata de dar un empujon a su carrera perpetrando un secuestro perfecto: el suyo propio. Es en Los Ángeles de los cincuenta, una ciudad poblada por policías, criminales, prostitutas, estafadores, cazatalentos en busca de estrellas, rateros, comunistas ocultos y chivatos que traen a la mente películas en blanco y negro y amarillistas gacetas de sucesos. Estos extraordinarios, escuetos y descarnados cuentos deslumbran con un humor inesperado, una cruda brutalidad y el realismo que constituye la seña de identidad de Ellroy. Por el autor de los superventas L. A. Confidential y La Dalia Negra.

Noches de amor eterno

—No seas ilusa —resonó de nuevo la voz estremeciéndola—. Sólo estás prolongando tu agonía. De un modo u otro, tienes que morir. Ven y deja que acabe contigo como hice con las otras. Tengo que hacerlo, ¿comprendes? ¿Acaso prefieres quedarte aquí abajo para siempre, y que él te devore? Yo te ofrezco algo mucho mejor: una muerte lo bastante rápida, y luego te llevaré arriba, y te dejaré en la carretera, para que te recojan… Vendrán a buscarte los tuyos, y te enterrarán en el bonito panteón familiar, o quizá te incineren y te tiren al mar… ¿No es mejor que ser comida viva?

No somos computadoras

No somos computadoras es uno de los libros que más han dado que hablar en los últimos tiempos: un aviso contra nuestra obsesión por la tecnología y, en concreto, por internet, escrito por uno de los expertos más estimulantes y visionarios. La temprana dedicación de Lanier a la realidad virtual y el desarrollo de tecnologías en red son legendarias, así como sus artículos, que atacan muchas de las cuestiones que el mundo de la tecnología considera sagradas. En este manifiesto, Lanier apunta contra lo que ha bautizado como la cultura nerd de internet o el “maoísmo digital”, es decir, la tendencia de la comunidad tecnológica de primar la plataforma sobre el contenido y las computadoras sobre las personas. En total contraste con los que saludan el triunfo del contenido generado por los usuarios, Lanier ve una internet desinformada y tediosa, en la que la cantidad se impone a la calidad y las buenas ideas son acalladas a base de gritos. Pero No somos computadoras no es una diatriba antitecnológica. Es un manifiesto fresco y energizante dedicado a quienes la tecnología los inspira aunque les decepcione el modo en que es empleada. Lanier propone a los usuarios de la red frenar un poco, generar contenidos profundos en vez de llamativos y sacar el máximo partido de internet en vez de usarla ciegamente para todo.

No pienses en un elefante

¿Cómo enfrentar los avances políticos y electorales de la derecha norteamericana desde los tiempos de Ronald Reagan? ¿Por qué se han producido? Según el reputado lingüista G. Lakoff, por la capacidad de los estrategas republicanos de activar estructuras mentales inconscientes, que mueven nuestros comportamientos y nos impiden atender a la racionalidad de nuestros intereses, o a los meros datos de la realidad. Breve e informal, ¡No pienses en un elefante! (el elefante es el símbolo del Partido Republicano) utiliza y difunde las investigaciones del Instituto Rockridge, único think tank progresista comprometido actualmente en los Estados Unidos con la tarea de un profundo cambio social a través del cambio de los marcos de referencia.

No está solo

Un niño desaparece a las afueras de Roma. La madre es encontrada muerta y los investigadores creen responsable al marido de la mujer. Sin embargo, cuando Colomba Caselli llega a la escena del crimen se da cuenta de que algo no cuadra.Colomba tiene treinta años, es guapa, atlética y dura. Formó parte del Departamento de Homicidios de Roma, pero desde hace meses es incapaz de superar lo que llama «el Desastre», hasta que este caso vuelve a llevarla a la acción. Para resolverlo contará con un colaborador tan eficaz como peculiar. Dante Torre, un joven genio cuya capacidad de deducción solo es igualada por sus paranoias. Él también es un superviviente: fue secuestrado durante once años en un silo por un hombre que se hacía llamar «El Padre». Ahora tiene pánico a los espacios cerrados y ha hecho de su habilidad para encontrar a personas desaparecidas su trabajo. En la búsqueda de la verdad, Colomba y Dante deberán enfrentarse a su mayor pesadilla ante un caso de ramificaciones insospechadas.

No des la espalda a la paloma

No des la espalda a la paloma transcurre en una ciudad del norte donde llueve mucho. Su puerto es el escenario ideal para el crimen: almacenes, fábricas abandonadas, solares en construcción… A tan hospitalaria ciudad llega Ramón Ferreol, un estoico buscavidas que acabará trabajando como chupatintas para el agente de aduanas Lillo. Como una cosa lleva a la otra, este le encargará que investigue a su joven y despampanante mujer, Delicias Obarra. Cuando muera Lillo, un suicidio según la versión oficial, nuestro buscavidas desafiará al sentido común y al orden establecido, investigando su muerte hasta el final.