21377–21392 di 72802 risultati

Ontogenia y filogenia

La relación entre la evolución del individuo y la evolución de las especies constituyó el gran debate de la biología evolutiva. «La ontogenia recapitula la filogenia», fue la respuesta equivocada de Haeckel a la pregunta más desconcertante de la biología del siglo XIX: ¿cuál es la relación entre el desarrollo individual (ontogenia) y la evolución de las especies y linajes (filogenia)? Stephen Jay Gould documenta en este libro, el más extenso sobre el tema en los últimos cincuenta años, la historia de la teoría de la recapitulación desde su primera aparición entre los presocráticos hasta su caída en el siglo XX, cuando el avance de la genética mendeliana la hizo insostenible. Gould analiza la recapitulación como una idea que intrigó a políticos, teólogos y, por supuesto, a científicos durante décadas. Para el autor, la hipótesis de Haeckel, que afirmaba que los fetos humanos son, literalmente, peces diminutos cuyas aberturas branquiales son réplicas exactas del sistema respiratorio de sus ancestros acuáticos, tuvo una influencia que se extendió más allá de la biología y llegó a los ámbitos de la educación, la criminología y el psicoanálisis (Freud y Jung fueron devotos de estas teorías). En este libro, Gould demuestra que, a pesar de que el paralelismo entre la ontogenia y filogenia ha caído en descrédito, el tema sigue provocando uno de los grandes debates de la biología evolutiva.

Olor a muerto

En el centro, sobre un túmulo de granito, se divisaba un ataúd, con herrajes dorados. El túmulo medía escasamente un metro de altura. La tapa del féretro, por tanto, quedaba más baja que los ojos de los espectadores. El hombre extendió los brazos. —¡Ábrete! —clamó. La tapa del ataúd empezó a girar lentamente a un lado. Laura se puso las manos enguantadas en la cara, a fin de contener un chillido de horror. Allí, en aquel féretro, estaba el cuerpo del esposo amado, depositado escasamente dos semanas antes… La tapa quedó a un lado, en posición vertical. Laura vio el cuerpo inmóvil, con los brazos cruzados sobre el pecho y los ojos cerrados. El hombre hizo una ligera pausa y añadió, gritando a voz en cuello: —¡Despierta, despierta! ¡Vuelve a tu esposa! ¡Despierta, John Waterbine, yo te lo ordeno! Laura contemplaba la escena con ojos desorbitados. No, no podía ser; aquel individuo la había engañado. Ningún humano podía resucitar a un muerto. Su esposo había sido atendido por los mejores médicos y no cabía duda acerca del diagnóstico definitivo. John estaba muerto. Pero, de súbito, las manos del hombre que estaba en el ataúd se movieron ligeramente. Su pecho se alzó y descendió lentamente. Sus ojos se entreabrieron.

Olivas De Acero

Otra fantástica entrega de la saga del detective Holmes y la detective Romerales que combina a la perfección la acción de la novela negra con ingredientes de la romántica. Con la resolución de los dos grandes casos anteriores, la fama ha comenzado a llamar tímidamente a la puerta de la agencia de detectives sobre la que luce una nueva placa: Marisol Romerales & Javier Holmes – Detectives. Coincidiendo en el tiempo llegan dos nuevos casos con cierta similitud: dos esposas solicitan que se investigue la desaparición de sus maridos. Uno apunta a ser un caso menor, sin embargo, el camino está sembrado de pistas falsas, un camino que se tornará peligroso y cada vez más confuso; el otro caso se presenta un tanto más complejo al tratarse de un ingeniero que estaba trabajando en un proyecto para la seguridad de los trenes. Y así, Javier y Marisol se verán enredados en unos asuntos que, en el devenir del tiempo, se mostrarándramáticos. Incluso para la propia socia de Holmes que verá como su vida corre serio peligro. Los detectives tendrán que navegar por las turbias aguas de la corrupción. Contratos amañados y subvenciones millonarias capaces de despertar la codicia de las almas débiles. Y cuando la avaricia invade el espíritu de una persona, ya no se detiene ante nada.

Las olas del destino

Isla de Jamaica, 1753. Deirdre, la hija de la inglesa Nora Fortnam y del esclavo Akwasi, lleva una vida protegida en la plantación de su madre y de su padre adoptivo. Pese a los orígenes poco claros de la joven, los muchachos de la isla beben los vientos por ella. Deirdre, sin embargo, no siente el menor interés por ninguno de ellos hasta que el joven médico Victor Dufresne pide su mano. Tras una espléndida ceremonia nupcial, la pareja de recién casados zarpa hacia Saint-Domingue, en La Española. Los sucesos que allí acontecerán transformarán sus vidas por completo…

Olas

A comienzos del verano, la generala von Palikow llega a la casa que ha alquilado en la costa báltica para reunir a su numerosa familia. En la misma localidad balnearia se instalan Doralice y Hans, un joven pintor. Ella acaba de abandonar a su marido. Su historia de amor provoca el rechazo de los veraneantes, pero también despierta en ellos el deseo de una vida más intensa y verdadera. Poco a poco la luz y el mar se apoderan de las páginas de este libro, que Keyserling dictó tras quedarse ciego. Publicada por primera vez en 1911, *Olas* es una novela tenuemente irónica y crepuscular en la que con trazo impresionista se recrea un mundo, el de la aristocracia alman en el Báltico, que estaba a punto de ser barrido por los vientos de la historia.

Los ojos vacíos

Agosto de 1916: corren tiempos de tribulación en Antíbula; el monarca de este país ha sido asesinado ominosamente, la reina ha intentado huir de forma vergonzosa y se respiran en el ambiente aires de dictadura. Un extranjero un tanto misterioso llega a la hospedería del viejo Cuiña. La convulsión política -a la que no parece del todo ajeno- le arrastrará pronto al desastre, pero de sus amores furtivos con la joven hija del hospedero nacerá con el tiempo el protagonista y narrador de la novela. Considerado, por bastardo, como hijo del demonio, el niño parece, efectivamente, marcado por un invisible estigma que le hará crecer en medio de deslumbrantes descubrimientos y crueles decepciones. La miserable ferocidad del abuelo, la dulzura triste de la madre, el despertar de los sentidos o la felicidad que dan los libros serán los puntos de referencia de una vida que, como todas tal vez, sólo aspira a entender el caos que la rodea.

Los ojos del diablo

«Los Ojos del Diablo» es una novela en que está mezclado el naturalismo con un marcado regusto por lo bucólico y lo policial, siguiendo el trazo de un enigma que se abre paulatinamente a medida que avanza la narración. Flota por encima de todo la presencia del Demonio, cuyo supuesto pacto con un antepasado del protagonista origina los fenómenos que por su doble carácter mítico y costumbrista constituyen la verdadera médula del asunto. No hay un aprovechamiento de circunstancias históricas verídicas, pero si una remisión a la típica mentalidad del campesino chileno en una época determinada, el segundo cuarto del siglo XX, lo que de algún modo es recoger un testimonio de la actitud de ciertos hombres ante el fantasma infernal.

Los ojos de los enterrados

Diez años después de la publicación de «Viento fuerte» , con la que MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS (1889-1974) inició su «Trilogía bananera», «LOS OJOS DE LOS ENTERRADOS» completó el vasto ciclo que tiene como tema !a penetración en Centroamérica de las grandes compañías multinacionales. Si la novela que inauguraba la serie narraba la lucha de los pequeños plantadores —encabezados por el norteamericano Lester Mead— contra la gran Compañía internacional y «El Papa Verde» denunciaba la intromisión de intereses económicos extranjeros en los resortes del Estado, «Los ojos de los enterrados» relata el fin de Maker Thompson y la organización de una huelga general que permite a los peones de la Bananera y del Sindicato de los trabajadores de Tiquisate imponer sus condiciones a la Compañía, provocando, finalmente, la caída de una larga dictadura. El clima de violencia alcanza ia máxima cota de tensión en la novela que cierra la trilogía y le confiere una dimensión épica. Las peripecias personales de Juan Pablo Mondragón, Malena Tobay, Cayetano Duende y Andrés Medina ceden el primer plano del relato al protagonismo del pueblo en lucha contra la opresión La antigua leyenda indígena, según la cual los enterrados esperan con los ojos abiertos el día de la justicia, se entrelaza con la incidencias de la trama y proporciona a la narración un fondo mítico y un elemento de lirismo. Novela evidentemente política, la prosa magistral de sus páginas, en que se aúna la frescura del habla popular con la brillantez heredada de la tradición modernista y las innovaciones técnicas de las vanguardias, revela que el Premio Nobel de 1967 fue un autor tan comprometido con la realidad sociopolítica de su país como con las más altas exigencias artísticas.

Los Ojos de la oscuridad

Tina, una joven y atractiva mujer, ha pasado un año infernal: ha perdido a su hijo y se ha divorciado de su marido. Ahora, se dispone a estrenar un espectáculo musical cuyo éxito puede aliviar el dolor pasado. Pero el obsesivo y reiterado aviso de que su hijo no ha muerto se encarga de recordar a Tina y a Elliot, su nuevo compañero, que la pesadilla apenas ha empezado.

Los ojos de Aníbal

En la Roma de los primeros tiempos la mujer no tenía el menor derecho: era considerada una propiedad y el matrimonio solo era un contrato para tener hijos. Aún así, en privado, la mujer se convirtió en el soporte del hombre y en el centro de un poder silencioso y secreto que influyó en las grandes decisiones. Esta es la historia de Ariadna, una mujer de ojos oscuros y misteriosos como la noche, y de Sinesio, el filósofo que era capaz de leer en los ojos de los demás y desnudar las almas y que descubrió que Ariadna guardaba en su interior todo un universo, oculto tras el misterio de su mirada. Una historia en que el amor con mayúsculas se une a las cuatro derrotas consecutivas, también con mayúsculas, de Roma a manos del gran Aníbal. Y todo por causa de unos ojos. También es la historia de Publio Cornelio Escipión, que se convertiría en el más grande de los generales romanos, que aprendió que los ojos son la puerta que nos permite asomarnos al alma y alcanzar los sentimientos de cualquiera. El nombre de Aníbal ha pasado a la historia de la mano de los elefantes, pero una vez leída esta obra, es posible que sustituyamos los paquidermos por algo mucho más pequeño e infinitamente más poderoso.

Ojo en la oscuridad

La figura se irguió, se precipitó hacia ella. Un largo grito de terror brotó de sus labios. Era un grito en el que se condensaban su angustia, su pánico, su desesperación más profunda. Luego, la amplia sombra de una figura humana, de un hombre envuelto en algo flotante, quizá un capote o un macferlán, se abatió sobre ella, como un gigantesco y siniestro murciélago. Un destello de luz, se reflejó por un momento angustioso y alucinante, en un ojo fijo, dilatado, inyectado en sangre, vidrioso y maligno, fijo en la desdichada figura de la muchacha.

Ojo de la noche

Robert Silverberg y Martin Harry Greenberg han preparado la presente Antología de la Ciencia-Ficción, una obra de envergadura, llena de vigorosos relatos sobre los siglos venideros, un libro de sueños, visiones y fantasías cuidadosamente imaginadas, seleccionadas por su capacidad de deleitar, asombrar y entretener. Cronológicamente esta Antología comprende relatos escritos a partir de 1946 y hasta la década de 1970, y ofrece, por tanto, un amplio panorama de la evolución de la ciencia-ficción. Debido a su extensión, la obra se presenta en cuatro volúmenes y en el formato de esta Colección. Ofrecemos en este tercero, relatos de Algis Budrys, Frederik Pohl, Alfred Bester, Jack Vance, Fritz Leiber, Larry Niven, Harlan Ellison, A. E. van Vogt, Brian W. Aldiss, Joanna Russ e Isaac Asimov.

El Ojo de la Luna

Querido lector,
Tienes en tus manos El Ojo de la Luna. ¿Estás seguro de lo que haces? ¡Muchas almas han perecido en el camino!
Tras dieciocho años de asesinatos (y una exagerada cantidad de whisky), es hora de que Kid Bourbon deje de matar. Pero Peto, el monje de Hubal, ahora en posesión del Ojo de la Luna, regresa a Santa Mondega en busca del asesino encapuchado… y no está solo. Se acerca la noche de Halloween. Héroes tan dispares como Dante y Kacy se ven una vez más envueltos en una violenta espiral de maldad… junto con pandillas de vampiros y algún hombre lobo. Los acompañarán Sánchez, el camarero entrometido, Jessica, el ángel de la muerte, un Lord Oscuro recién llegado… ¡Préparate para un nuevo baño de sangre!
Tras el fracaso de un atentado a Kid Bourbon, aquellos que lo quieren muerto descubren que las cosas han cambiado: él tiene su propia lista de víctimas. Y esta vez, no dejará escapar a nadie…
Esta sangrienta pero estupenda secuela de *El libro sin nombre* continúa, con el mismo humor negro, la escalofriante historia de matanzas, caos y mentes desquiciadas.

El ojo de Eva (Inspector Sejer 1)

En El ojo de Eva, primer caso del Inspector Sejer, el detective deberá investigar la muerte de una prostituta y su relacion con una joven pintora.

Eva Magnus, una joven pintora de escaso éxito, se encuentra a Maja, una vieja amiga, que intenta convencerla para que se gane la vida como prostituta y salde así sus deudas, cada día más acuciantes.

Maja invita a Eva a su casa y la anima a ver por el resquicio de la puerta como se hace el ‘trabajo’. Pero de pronto el cliente y Maja se enzarzan en una pelea, y Eva acaba con el cadáver de su amiga en los brazos. Se inicia así un torbellino criminal al que Eva, casi por casualidad, se ve arrastrada.

El inspector Sejer, al hacerse cargo de la investigacion, intuye que la joven artista sabe más de lo que dice y que las respuestas a sus interrogantes están en la vida secreta de Eva Magnus…

Reseñas:
‘Karin Fossum aporta unos personajes creíbles, unos ambientes poco frecuentados, una sensacion de tristeza que acaba calando y una resolucion casi impecable.’
La Vanguardia

‘El ojo de Eva se lee muy bien y engancha hasta la última página.’
El País

‘Fossum crea un suspense psicologico increíblemente incisivo.’
The Washington Post

‘Un suspense extraordinario… Un tesoro para los fans.’
Kirkus Reviews

(source: Bol.com)

El ojo castaño de nuestro amor

Superada la barrera psicológica de los cincuenta años y con plena conciencia de que lo mejor ha pasado, Cartarescu nos invita a adentrarnos en su paisaje biográfico, geográfico y literario personal, en un tono que mezcla la comedia con una acentuada amargura existencial. Aquí encontraremos remembranzas sobre paradisíacas islas en medio del Danubio, reflexiones acerca de los peligros de la adicción al café soluble y confesiones íntimas sobre el amor, la muerte y la nostalgia que culminan con la estremecedora El ojo castaño de nuestro amor, dedicada al hermano gemelo perdido en trágicas circunstancias. Delicados artefactos narrativos absolutamente inseparables del animal literario que es su autor, como nos demuestra el extraño descubrimiento que hace en la Lolita, de Nabokov, o la descripción de los días previos a la muerte de Ovidio en el exilio. Todo ello se une, como las cucarachas que según él Darwin se entretenía en ensartar en un palo, para configurar una suerte de arqueología en la que descubrimos las claves que nos llevan a entender a uno de los autores primordiales de la narrativa centroeuropea.