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La máquina diferencial

1855. La Revolución Industrial está en pleno apogeo, impulsada por mecanismos cibernéticos de vapor. Charles Babbage perfecciona su máquina analítica y la era de la informática llega con un siglo de anticipación. Pero con el cambio llega la inestabilidad social: los luditas, grupo subversivo en contra de la tecnología, protagonizan desórdenes callejeros cada vez más alarmantes y hostigan a las clases dirigentes. La aventura comienza cuando unas misteriosas tarjetas perforadas, de origen y propósito desconocidos, caen en manos del paleontólogo Edward «Leviatán» Mallory. Pronto descubrirá que alguien las busca con la suficiente desesperación como para ser capaz, en un momento dado, de matar por ellas…

Manifiesto Del Partido Comunista

Escrito en 1848 por dos revolucionarios de 28 y 30 años, olvidado o revitalizado según el momento histórico, el *Manifiesto Comunista* se irradió por todo el globo y se tradujo a todas las lenguas, excediendo largamente la esfera del movimiento obrero y las izquierdas. Incluso después del fin del comunismo soviético y la declinación de los partidos marxistas, el *Manifiesto* se afirma como el clásico político más influyente, con mucho que decir al mundo en las primeras décadas del siglo XXI.
Todavía hoy, a más de un siglo y medio de su aparición, nuestro lenguaje político y nuestra imaginación histórica siguen siendo tributarios de sus vigorosos conceptos y sus imágenes poderosas: el fantasma del comunismo que recorre el mundo, la historia de la sociedad humana como lucha de clases, un mundo crecientemente globalizado por una expansión irrefrenable del capital, una burguesía que –como un mago incapaz de controlar las potencias que desencadenan sus propios conjuros– no puede existir sin revolucionar incesantemente sus propios medios de producción, un capitalismo que en su expansión sólo aplaza una crisis final resultante de la contradicción insalvable entre el crecimiento de las fuerzas productivas y el estrecho marco de sus relaciones de producción y propiedad.
La presente edición, que incluye los sucesivos prólogos escritos por los autores, cuenta con una deslumbrante introducción de Eric Hobsbawm, que lee el *Manifiesto* desde la perspectiva del presente, señalando su poder predictivo y la asombrosa vitalidad de sus hipótesis, capaces de sobrevivir al vendaval de la historia. En una traducción revisada y anotada por Horacio Tarcus, a fin de reponer el contexto imprescindible para nuevas generaciones de lectores, el texto vuelve a mostrar que, además de ser una pieza única de retórica revolucionaria, es la más concisa y la más sugestiva caracterización del capitalismo.

La maldición del maestro

Es la segunda parte de El Valle de los Lobos, y se desarrolla varios años después. Dana es la Señora de la Torre y no ha podido olvidar a Kai. Fenris, el elfo, se encarga de traer nuevos alumnos a la escuela. Así, en el primer capítulo rescata a la joven Salamandra de ser quemada en la hoguera, por bruja, y la lleva a la Torre. Allí, Salamandra conoce a los otros estudiantes: Jonás, Conrado, Morderek y la altiva Nawin, princesa de los elfos.

Mala Semilla

Michelle Kerrigan despierta cada mañana después de la pesadilla habitual: está en un supermercado, saca su arma reglamentaria para enfrentarse un ladrón, el maleante dispara y hiere a Clive, su marido, que queda postrado en una silla de ruedas. La pesadilla se extiende a la vigilia, la pesadilla no ha hecho más que revivir algo que le sucedió a Michelle, que modificó su familia, que la obligó a dejar en suspenso su trabajo como policía.
Cuando la convocan para formar parte de la Unidad de Crímenes sin Resolver que acaba de crearse en el departamento de policía de Ryde, la ciudad de la inglesa isla de Wight donde vive, Michelle sabe que debe aceptar para intentar que la pesadilla la deje en paz de una vez.
El caso que la unidad debe resolver es el de Jodie McKinnon, una muchacha de veintidós años que murió asesinada cinco años atrás. En el camino, la isla se revelará cada vez más aislada, más aislante, como una mano que asfixia: un fiscal, un arquitecto adinerado, una profesora universitaria, un peluquera irascible, un muchacho violento, una prostituta, un video porno casero, una adolescente que se exhibe para su vecino, una niña que se manda mensajes de texto con su mejor amigo. Como un mosaico que se construye solo y que encierra al lector con la solvencia de una tela de araña, la trama avanza a través de esos y otros personajes.
Oscura, opresiva, sofocante es esta nueva aparición de Andrea Milano en el policial. Escrita con un suspenso que aumenta página a página, la primera novela de la inspectora Kerrigan conforma un mundo lleno de miseria y candor.

La mala hora

La guerra civil es del futuro, pero se vive una paz desagradable, que hace respirar un aire denso, donde el bando ganador, conservador, no escatima en gestos para incomodar a los antiguos adversarios, liberales; de manera solapada los asedian constantemente, lo que probablemente generará continuar el conflicto armado. César Montero, un vecino del lugar, acaba de asesinar de un escopetazo a Pastor, un cantor bastante popular, supuesto amante de su mujer. La causa para tal especulación: un pasquín que apareció pegado en la puerta de su casa. Pero es sólo otro de tantos panfletos que han venido apareciendo en el pueblo, notas que revelan secretos de los habitantes, algunos supuestos y otros tan ciertos que no necesitaban tan burdos mensajes. Se puede decir que los pasquines, que algunos consideran una tontería, representan la materialización inicial de esa violencia colectiva que hace tambalear esa paz del momento, y el asesinato que se relata, probablemente el detonador para continuar la guerra. Para este pueblo ha llegado la mala hora…

Maigret y el hombre solitario

El asesinato de un mendigo de aspecto distinguido es el inicio de una de las más singulares investigaciones de Maigret, quien parece más preocupado por descubrir la personalidad de la víctima que por hallar al asesino. Maigret está convencido de que la raíz de todo está en algo que ocurrió en el pasado, y en él busca la solución del enigma, recomponiendo pacientemente las piezas de una historia que parecía olvidada.

Maigret y el extraño vagabundo

En París, dos hombres arrojan a un mendigo, gravemente herido, a las aguas del río Sena. Un marinero con fuerte acento flamenco es testigo de los hechos. Afirma haber visto a un par de hombres huyendo de la escena en un Peugeot 403 rojo. Pero el comisario Maigret no tardó en encontrar a esos dos hombres. El caso apenas está comenzando.

Maigret y el confidente

Un comunicante anónimo acostumbra a telefonear a Louis, un inspector de Montmartre, dándole pistas sobre diversos delitos. Sin embargo, el misterioso confidente no interviene antes de que aparezca en la calle el cuerpo de un hombre asesinado: Maurice Marcia, antiguo proxeneta y miembro distinguido del hampa parisiense, y posteriormente convertido en una persona respetable, dueño de un restaurante famoso. Un mundo sórdido en el que todos saben y todos callan, un París peculiar y colorista en donde se desarrolla esta historia de intriga apasionante.

Maigret y el cliente del sábado

Leonard Planchon es un hombre mediocre y débil que ha comprado, a la muerte de su jefe, una pequeña empresa de pinturas, bastante próspera. Varios sábados consecutivos se le ve por la Policía Judicial esperando poder hablar con el comisario Maigret, pero yéndose antes de ser recibido. Este «cliente del sábado», como ya se le llama en el «Quai des Orfèvres», se presenta un sábado también, en el domicilio de Maigret. Quiere contarle una idea que le obsesiona: matar a su mujer y a su amante, Roger Prou, un hombre que trabaja para él y que en poco menos de dos años ha tomado su lugar en su propia casa. Y encima, Planchon le frustra la cena y el programa de televisión a Maigret y su mujer.

Maigret y el caso Nahour

En plena noche, el doctor Pardon avisa a su amigo Maigret: un desconocido acaba de traerle a una mujer joven, Lina, ligeramente herida por arma de fuego. Después la pareja desapareció dando una explicación muy burda de la herida… Al día siguiente, un libanés llamado Félix Nahour, jugador profesional, es encontrado asesinado en su mansión. Era nada menos que el esposo de la joven mujer, cuya pista encontró la policía en Ámsterdam, a donde huyó con su amante, Vicente, un estudiante colombiano. ¿Nahour le disparó a su mujer, como ella dice, porque quería divorciarse? ¿Debemos creer al secretario de Nahour que piensa que el asesino es, obviamente, el amante de Lina? Maigret no puede conformarse con estas explicaciones demasiado vagas. Va a necesitar toda su intuición para comprender la mentalidad de los extranjeros de los que se ocupa, y de todo su ascendente para hacerles confesar poco a poco la verdad.

Maigret y el asesino

«Maigret y el asesino» es una novela policíaca de Georges Simenon publicada en 1969. Forma parte de la serie de Maigret. Su escritura se desarrolló entre el 15 y 21 de abril de 1969. Hubo una publicación de una edición preoriginal en el diario «Le Figaro» entre el 31 de julio y 29 de agosto de 1969 (23 episodios). La intriga se desarrolla en París. Antoine Batille, que acaba de ser asesinado de siete cuchilladas en la calle Popincourt, tenía la manía de coleccionar conversaciones con la ayuda de un magnetófono portátil, como otros hacen fotos. ¿Lo mataron porque sorprendió una conversación comprometedora? En todo caso, la escucha de la última casette grabada por el joven pone a la policía sobre la pista de una cuadrilla de ladrones de cuadros entre los que cuatro miembros son detenidos.

Maigret vacila

«Maigret vacila» es una novela policíaca de Georges Simenon publicada en 1968. Forma parte de la serie de Maigret. Su escritura se desarrolló entre el 24 y 30 de enero de 1968 en Épalinges (cantón de Vaud), Suiza. Una carta anónima advierte a Maigret que un crimen será cometido pronto; una investigación rápida conduce a la policía a la certeza de que el papel proviene del domicilio del abogado Parendon. Este último autoriza al comisario para que investigue en su apartamento espacioso y lujoso. Durante dos días, Maigret interrogará y observará…

Maigret se defiende

Hacía más de treinta años que Maigret pertenecía a la policía judicial, hacía diez años que era el jefe de la brigada criminal, y ésta era la primera vez que lo convocaban por medio de una comunicación enviada a mano a la oficina del prefecto de policía, que claramente le tenía envidia por su popularidad entre la prensa y el público. La convocatoria era para informarle que una chiquilla, parienta de un encumbrado personaje, lo acusaba de acoso sexual. Alguien le había puesto un garlito para sacarlo de la circulación.

Maigret en Vichy

El comisario Maigret está descansando en el famoso enclave de aguas medicinales de Vichy. En su aburrimiento intenta conocer los pormenores personales de la gente que se está tratando con las aguas al igual que él. Pero un asesinato se cruza en su camino, las pesquisas le llevarán a conocer un cruel y monumental engaño.

Madrid, escenas y costumbres

«Madrid, escenas y costumbres», publicado en dos series, la primera publicada en 1913 (disponible también en esta web) y la segunda, la que ahora nos ocupa, en 1918, viene a consistir en una especie de teatrillo o galería portátil que recoge en cuadros estancos la gran colección de vidas condenadas en las que el Madrid de las primeras décadas del siglo XX muestra su cara de vinagre y su color de cadaverina. En cajones que se abren al surtido de las miserias, aparecen y desaparecen las putas, los truhanes, los niños desahuciados y toda la trapería de una ciudad sin redención. Pero es esta disposición en cuadros cerrados lo que añade al libro un plus de significado, como si el autor, convertido en una especie de maestro de títeres, nos invitase a visitar el tablado portátil de los monstruos: ¡Pasen y vean! ¡Aquí está Lola la peinadora, aquí la Tonta de la Pandereta, aquí las galerías mugrientas del Paseo de las Acacias! Solana es uno de los grandes pintores del siglo XX español y un escritor sin par –que también pinta cuando escribe–. Camilo José Cela se interesó por la obra literaria del pintor Solana y le dedicó su discurso de ingreso en la Academia. Parece cosa de premonición que el pintor José Gutiérrez-Solana naciera en plenos carnavales, los de 1886, en Madrid, como si las máscaras y las estampas callejeras más truculentas, hubieran de ir con él toda la vida. José Gutiérrez Solana, que tan genialmente retrató el alma de su época en sus cuadros, nos regala en sus escritos la misma mirada silenciosa y huraña, vagamente enojada y burlona a ratos, siempre aguda y minuciosa para poner ante nosotros el espanto abigarrado de la España de principios del siglo XX. Podría decirse que la gran virtud de la prosa de Solana es ante todo su fidelidad en la recreación de circunstancias y situaciones de la vida común. En una tradición literaria empeñada tantas veces en transmitir más que nada una idea del ingenio del propio escritor y su capacidad sin límites para el artificio, pocas veces captamos como en Solana un desasimiento tan absoluto de cualquier empeño de este tipo y un sometimiento tan directo e invencible a la simple y llana realidad que el autor ha encontrado delante de sus ojos y le provoca una urgente e imperiosa necesidad de ser descrita. Leerle es contemplar un tiempo antiguo que no ha prescrito todavía. En la presente edición se han mantenido las normas ortográficas, así como ciertas variantes léxicas que sorprenden al lector, de la primera edición de 1918, a partir de la cual se ha realizado esta.